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La Corte y la PTJ


Lo que está ocurriendo en la Policía Técnica Judicial es trágico. Según el secretario general de la Procuraduría de la Nación, José María Castillo, hay 140 expedientes de funcionarios del organismo pendientes de investigación por la comisión de distintos ilícitos, lo que significa que cada uno de diez agentes está siendo investigado. ¿Por quién?, por la misma institución a la que sirven, a través de su oficina de asuntos internos. Señores, se trata del organismo encargado de las investigaciones criminales, auxiliar del Ministerio Público y los jueces penales en la preparación de los sumarios por delitos y su juzgamiento. Si a cualquier ciudadano lo roban, hieren, matan, violan o estafan, hay que acudir a la PTJ a dar parte de la denuncia. Las historias personales son de espanto. El desvalido denunciante que acude a sus siniestros despachos no atina a comprender si él es la víctima o el acusado, o si los supuestos agentes de sospechosa apariencia son realmente investigadores o los propios delincuentes. Y por lo que está saliendo a flote, en los últimos días, tal parece que así es, que la PTJ está plagada de criminales.
El escándalo estalló la semana pasada, tras denunciar el Frente Nacional Contra la Corrupción, que los altos mandos de la PTJ fraguaban un plan para incriminar de un delito al hijo del Procurador General, José Antonio Sossa, por medio de una operación que denominaron "la caza del hijo del león". ¿Fantasía? Posiblemente sí; pero el hecho cierto es que el inverosímil episodio inconcluso ha destapado la podredumbre existente en el organismo. Hay varios detectives detenidos y expedientes ocultos. En uno de ellos, un agente confesó haber "sembrado" droga para culpar a un empresario que mantenía una disputa comercial con otro. Hay además un caso curioso de un agente ascendido tras cometer un crimen. ¿Cómo llegó a caer la PTJ en poder de las mafias, tal cual alega el Procurador? Tal vez siempre lo estuvo.
La dolorosa conclusión de lo ocurrido es que el esquema de situar a la PTJ bajo el control de la Corte Suprema de Justicia para desconcentrar el excesivo poder de los procuradores de la Nación, ha fracasado. ¿Cuál de las dos alternativas es peor? ¿Mantenerla bajo la Corte o bajo el Procurador? Panamá, tras haber probado con malos resultados el tener la PTJ bajo el control del Procurador durante el gobierno de Endara, optó por el sistema tico de colocarla bajo la Corte. En la administración Pérez Balladares se consideró revertir la fórmula e incluso, darle un giro, colocándola bajo el mando del Ejecutivo. Terminó, sin embargo, como hasta hoy, bajo el control hipotético del supremo tribunal, con los desastrosos resultados que hoy lamentamos. ¿Qué hacer?
Estimamos que por ninguna razón la PTJ debe retornar al esquema del antiguo DENI, bajo la esfera del Ministerio de Gobierno y Justicia, por el enorme riesgo de convertirse en un instrumento de represión, espionaje y persecusión política. Descartamos asímismo transferirla al control del Procurador, por la mala experiencia con la excesiva concentración de poder antes mencionada. Estimamos, por ende, que debe mantenerse bajo la égida de la Corte, pero sujeta a constante y celosa supervisión de una oficina o secretaría especial que funja como ojos y oídos del presidente de la Corte y del titular de su sala penal.

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