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La crisis de los misiles (1962)


Nunca ha habido una fecha más asociada con Armagedón que aquellos 13 días de octubre de 1962 y los dos colosos de entonces estaban a la orilla de llevar el Mundo a un Holocausto nuclear; escenario donde realmente nadie gana. La URSS tenía en operación medio centenar de misiles nucleares con destinos claves norteamericanos que clandestinamente habían introducido en la isla de Cuba; todo esto como respuesta a la OTAN por haber instalado en su vecina Turquía misiles de igual letalidad apuntando a la URSS. La tensión mundial era tal durante esos trece días que los censos hoy indican que hubo un considerable brinco en el índice usual de partos nueve meses después de este incidente. En fin, este particular encuentro de pareceres entre los dos Colosos fue bastante intrincado para un breve escrito como este; mis disculpas.

Era la Guerra Fría (1945-1991) en un Mundo bipolar compuesto por los soviéticos y norteamericanos. El resto de las naciones tenían que cuadrarse con uno o con el otro; no había campo para grises. Lamentablemente para Latinoamérica a EE.UU. le fue de poca importancia que tipo de “democracia” fuese regente donde sus vecinitos al sur. Lo primordial era que no se les distrajera de sus esfuerzos contra la URSS “en otras latitudes más claves”. Washington jamás se imaginó que sus recién ungidos rebeldes al bajar de la Sierra Maestra y triunfar contra Batista se voltearían para asociarse con los soviéticos. Las administraciones Eisenhower y después la de Kennedy apoyaron conspicuamente la creación de movimientos bélicos formados por exilados para retomarse la Cuba con apoyo aéreo norteamericano en lo que eventualmente sería el fiasco de Playa Girón (1961) donde la Casa Blanca optó por retirarse de aquella Iliada poco antes de su zarpe. Como resultado, Castro triunfa, unos legionarios resentidos por décadas contra los Demócratas, los halcones del Pentágono alucinados contra su jefe y también, como consecuencia, un Moscú reinventando su geopolítica. La URSS reconoció que necesitaba preservar efectivamente su primera estocada en el patio norteamericano para iniciar de allí otras conquistas hacia la hoy aun desatendida Latinoamérica.

En los siguientes meses habría una dramática movilización por mar y aire de equipo bélico para equiparar Cuba con el norte de incrementar el costo humano norteamericano de estos optar invadirla nuevamente. Ya para cuando la isla había sido debidamente acordonada por la marina norteamericana, los canales diplomáticos agotándose y el desgarre del típico barnizado velo de los soviéticos en la ONU y la tv ya estos tenían instalado suficiente arsenal para la amenaza ser tomada muy en serio por Kennedy. Las negociaciones entre ambos bandos tras las bambalinas tomaría hoy días en elaborar; lo importante es que los soviéticos acordaron retirar los misiles y el pánico entre civiles y militares fue apaciguada primordialmente en EE.UU. quienes serían el blanco de estos. Kennedy quedó ante el Mundo como el que no parpadeó e informó de lo que realmente se negoció para evitar Armagedón. La probable extinción del Mundo que conocemos por medio de misiles fue evitado a cambio de los norteamericanos prometer jamás invadir Cuba y retirar sus misiles en Turquía. Décadas después el temido imperio soviético se desploma por su propio peso dejando a los EE.UU. solos y de pie en la Guerra Fría. Soy de la opinión que jamás volveremos a experimentar algún mal sabor parecido al de aquellos 13 días de octubre 1962 y podremos poco a poco quitarle sus juguetes nucleares a todos los halcones de nuestro planeta.

desmondfinian@gmail.com

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