La crisis económica
Cada día nuestros países subdesarrollados son más pobres. El endeudamiento descomunal producido a través de los gobiernos de fuerza, amparados por las potencias y en manos de los prestatarios que no escatimaron oportunidad para colocar su dinero, aunque a los pueblos les resultara altamente perjudicial, fue la causa primordial.
Y es que la corrupción se hizo moneda corriente en todos los países y los poderosos se llenaron los bolsillos, corrompieron a sus colaboradores y los hicieron ricos también.
Lo peor de todo esto es que al producirse los cambios que los ciudadanos ansiaban y con la vuelta a la democracia en las diferentes latitudes geográficas, quienes asumieron las riendas, mitigaron en parte las necesidades, pero una nueva casta comenzó a surgir, produciéndose nuevos ricos, en esta ocasión apoyados por los que comenzaban a gobernar.
Hoy vemos en nuestro país un pueblo hambriento de alimentos y en espera de cambios que no se producen porque el "quítate tú para ponerme yo" sigue predominando, y las soluciones aún sin que se puedan percibir en lo más mínimo, debido a que es preferible complacer a los familiares y amigos, nombrar ineptos, además de tener que cumplir con las exigencias y saturar los apetitos de partidos políticos, que no cuentan con respaldo popular, pero que en la Asamblea Legislativa tienen una pequeña representación y hay que hacerse de ella para tratar de que ese órgano del Estado siga las directrices de quienes gobiernan.
El esperado despegue de la actual administración no se produce y hay varios factores que podemos analizar, que guardan relación directa con lo que acontece. Primeramente el egoísmo con que se manejó el gobierno anterior, creando un camino escabroso para quien lo reemplazara, con leyes que en lugar de beneficiar, han perjudicado el desenvolvimiento normal, amén las arcas las dejaron vacías.
En la actualidad, los que pertenecen a la oposición critican acremente los resultados de los primeros seis meses del actual régimen. Estos señores deben recordar que cuando llegaron al poder en 1994, había dinero con qué trabajar, que fue derrochado por ellos sin contemplación, porque sus actuaciones como gobernantes, desde la época de la dictadura ha sido desastrosa para el país.
No pretendo defender la situación que está pasando el gobierno actual, que con sus errores que comento, puede poner en marcha un grandioso plan económico, que ya comienza a publicarse, teniendo además en su poder la fortuna millonaria heredada de Estados Unidos de Norteamérica.
Hay que crear un clima de confianza para los inversionistas, atraerlos con leyes especiales, especialmente, en las relaciones obrero-patronales y olvidarse de los gremios y sindicatos que siempre serán grupos descontentos. Si éstos alegan privilegios que para ellos no existen y sirven para la creación de fuentes de trabajo, se debe seguir adelante.
Poniendo mano fuerte a quienes cierren calles y avenidas, en muchas ocasiones aupados por políticos, que siempre los usan para pescar en río revuelto, caminaremos de una vez por todas y se suprimirá aquello que es un estribillo que se repite a diario que reza: "La situación sigue siendo mala y no se vislumbran cambios".
Si fuese necesario aumentar la deuda externa, con préstamos planificados, no para llenar bolsillos como sucedió antaño, no queda otro camino, porque hay que poner toda la nación sobre rieles urgentemente.
Sería conveniente además, poner en práctica el proyecto ajeno de revisar los ingresos de los cónsules, asignarles un salario y el producto del ahorro que sería grande, se podría usar para cubrir necesidades urgentes como la de los hospitales y la salud en general.
Es tiempo que el Poder Ejecutivo tome las riendas, recordándole a la señora Presidenta que cuenta con más de 65 por ciento de aceptación popular y que las medidas que tome en beneficio de la comunidad serán totalmente respaldadas, incluyendo la Asamblea Constituyente, aunque choque con la Asamblea Legislativa, que cada día es más mal vista por la mayoría ciudadana.
Y es que la corrupción se hizo moneda corriente en todos los países y los poderosos se llenaron los bolsillos, corrompieron a sus colaboradores y los hicieron ricos también.
Lo peor de todo esto es que al producirse los cambios que los ciudadanos ansiaban y con la vuelta a la democracia en las diferentes latitudes geográficas, quienes asumieron las riendas, mitigaron en parte las necesidades, pero una nueva casta comenzó a surgir, produciéndose nuevos ricos, en esta ocasión apoyados por los que comenzaban a gobernar.
Hoy vemos en nuestro país un pueblo hambriento de alimentos y en espera de cambios que no se producen porque el "quítate tú para ponerme yo" sigue predominando, y las soluciones aún sin que se puedan percibir en lo más mínimo, debido a que es preferible complacer a los familiares y amigos, nombrar ineptos, además de tener que cumplir con las exigencias y saturar los apetitos de partidos políticos, que no cuentan con respaldo popular, pero que en la Asamblea Legislativa tienen una pequeña representación y hay que hacerse de ella para tratar de que ese órgano del Estado siga las directrices de quienes gobiernan.
El esperado despegue de la actual administración no se produce y hay varios factores que podemos analizar, que guardan relación directa con lo que acontece. Primeramente el egoísmo con que se manejó el gobierno anterior, creando un camino escabroso para quien lo reemplazara, con leyes que en lugar de beneficiar, han perjudicado el desenvolvimiento normal, amén las arcas las dejaron vacías.
En la actualidad, los que pertenecen a la oposición critican acremente los resultados de los primeros seis meses del actual régimen. Estos señores deben recordar que cuando llegaron al poder en 1994, había dinero con qué trabajar, que fue derrochado por ellos sin contemplación, porque sus actuaciones como gobernantes, desde la época de la dictadura ha sido desastrosa para el país.
No pretendo defender la situación que está pasando el gobierno actual, que con sus errores que comento, puede poner en marcha un grandioso plan económico, que ya comienza a publicarse, teniendo además en su poder la fortuna millonaria heredada de Estados Unidos de Norteamérica.
Hay que crear un clima de confianza para los inversionistas, atraerlos con leyes especiales, especialmente, en las relaciones obrero-patronales y olvidarse de los gremios y sindicatos que siempre serán grupos descontentos. Si éstos alegan privilegios que para ellos no existen y sirven para la creación de fuentes de trabajo, se debe seguir adelante.
Poniendo mano fuerte a quienes cierren calles y avenidas, en muchas ocasiones aupados por políticos, que siempre los usan para pescar en río revuelto, caminaremos de una vez por todas y se suprimirá aquello que es un estribillo que se repite a diario que reza: "La situación sigue siendo mala y no se vislumbran cambios".
Si fuese necesario aumentar la deuda externa, con préstamos planificados, no para llenar bolsillos como sucedió antaño, no queda otro camino, porque hay que poner toda la nación sobre rieles urgentemente.
Sería conveniente además, poner en práctica el proyecto ajeno de revisar los ingresos de los cónsules, asignarles un salario y el producto del ahorro que sería grande, se podría usar para cubrir necesidades urgentes como la de los hospitales y la salud en general.
Es tiempo que el Poder Ejecutivo tome las riendas, recordándole a la señora Presidenta que cuenta con más de 65 por ciento de aceptación popular y que las medidas que tome en beneficio de la comunidad serán totalmente respaldadas, incluyendo la Asamblea Constituyente, aunque choque con la Asamblea Legislativa, que cada día es más mal vista por la mayoría ciudadana.