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La crisis en la Zona Libre


He pasado cerca de un año, en 1983, visitando constantemente la Zona Libre de Colón. Con el apoyo únicamente moral- que agradezco- de la Gerencia General y la Junta Directiva de esa institución autónoma, hice el "ANUARIO; Presente y Futuro, 1983, de la Zona Libre de Colón". Es la única publicación que ha tenido una circulación mundial, mediante su distribución gratuita a las Cámaras de Comercio e Industrias e instituciones financieras y de crédito del mundo. Otras publicaciones se hicieron, no hace muchos años, en las cuales la Zona libre demostró sus auspicios con sumas considerables y que en nada beneficiaron a los fines de la institución, como es conseguir más y mejores usuarios y formar una conciencia universal sobre las posibilidades de una mejor distribución de los productos de los mercados industriales a los de consumo.
Esta actividad periodística me ha permitido estudiar de cerca y en detalle las facilidades que brinda la Zona Libre de Colón a la economía internacional y las perspectivas que brinda para una creciente ocupación de mano de obra experimentada y debidamente capacitada. También conozco de cerca los aspectos negativos- que deben ser subsanados inmediatamente- que se presentan para el buen funcionamiento de la Zona Libre. Esos aspectos son coyunturales, como sucede con la repercusión de la crisis que afecta a usuarios importantes como Venezuela, México, América Central y América del Sur. También existen factores de crisis estructural, que son los más peligrosos por su persistencia.
La Zona Libre de Colón debe ser una entidad estatal manejada por especialistas. Cuando el personal administrativo tenga una garantía de estabilidad y de remuneración justa, el trabajo en la Zona Libre será una carrera dentro de la administración pública y no una prebenda para favoritos del gobierno de turno.
En cuanto a la crisis coyuntural, es decir a la que en estos momentos agobia a la Zona Libre de Colón, ella forma parte de la crisis mundial de la economía, que afecta a industrializados y subdesarrollados, a países con régimen democrático o socialista. Como nada humano nos es ajeno y como los términos del intercambio constituyen la expresión dinámica de la interrelación mundial, esta crisis ha comenzado a golpearnos. Felizmente este hecho no se produce con el dramatismo que se manifiesta en países con sólida economía como Venezuela, México, Brasil, la Comunidad Económica Europea y Japón. Nada sabemos sobre lo que sucede en Rusia Soviética y en eso estamos como los propios rusos, porque en esa superpotencia no se publican sus estadísticas económicas.
Estados Unidos está en una crisis no similar pero sí muy parecida a la que comenzó en el año de 1929. Aún no se ha producido un "martes negro", como sucedió el día 29 de octubre de 1929, pero los índices de la actividad industrial están en baja. Los precios agrícolas se mantienen, pero requieren crecientes subsidios federales. La bolsa continúa embistiendo como un toro furioso a una economía enferma. No se ha producido la parálisis, pero esta crisis se nutre de sí misma aunque en lontananza, en la lejanía, se ve una luz de esperanza. La inflación continúa, la desocupación aumenta. En 1932, 40,000 establecimientos industriales, de los cuales 2.000 eran Bancos cerraron sus puertas. En la nación capitalista por excelencia, se vivió del trueque. Cuando Hoover entregó el poder a Franklin Roosevelt, el 4 de marzo de 1933, los Estados Unidos vivieron tres semanas con suspensión de pagos de las casas de crédito. La dirección del Madison Square Garden anunció que aceptaba cualquier objeto de valor para la entrada a un combate de boxeo. Una hermosa dama llevó una fina prenda interior de encaje... ¡y tuvo su localidad en el ring!
Bueno, la cosa no es tan peluda, aunque otros elementos aumentan la crisis, como son las luchas armadas comunistas y la crisis del petróleo. Los de la OPEP han decidido rebajar su producción, lo cual significa disminuir sus ingresos, pero no hay más remedio. Venezuela debe 49 mil millones de dólares de deuda externa y no puede rebajar su producción de dos millones de barriles diarios a un millón y medio, como querían los árabes.
Considero que los problemas nacionales no se solucionan con discursos. Creo que sólo el desarrollo y la integración pueden dar la solución para nuestros problemas, el primero de los cuales es el de la alimentación de nuestro pueblo. Y eso es absurdo dado el hecho de que estamos en el trópico húmedo y tenemos litorales sobre los dos océanos más grandes del mundo.
El más importante de nuestro recursos naturales es la posición del territorio panameño en el mapa global. Por esa posición se hizo la vía intermarina y se construirán el Canal o canales a nivel. Panamá es hoy un centro financiero que nos ha permitido operaciones a la mitad de los costos en otras plazas y las tasas siguen bajando. El comercio internacional seguirá incrementándose a través de nuestro territorio y la importancia de la Zona Libre de Colón irá aumentando.
Además de la solución de los problemas de coyuntura y los estructurales, es indispensable que tanto ejecutivos, empleados, obreros y usuarios de la Zona Libre de Colón, desarrollen un espíritu de comunidad organizada. Es muy difícil, porque eso es cosmopolita, sin ser una Bebal. Todos deben hacer vida colectiva, para mejorar sus capacidades, para identificarse con la institución que les permite trabajar con seguridad, con estabilidad y con garantías.

101 años de Panamá América

 
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