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La cuestión judía


Se dice que en la guerra la primera baja es la verdad. En el reciente conflicto de Gaza, Israel prohibió la entrada de periodistas en la zona, pero la impresión de imágenes desgarradoras no ha podido ser borrada, ni maquillada, por la actual avanzada diplomática del gobierno israelí para justificar lo injustificable.

Jabotinsky, el fundador del sionismo revisionista (belicista) para fundamentar la moral de su estrategia violenta escribió en 1923: "Una verdad sagrada (la creación del Estado judío), cuya realización requiere el uso de la fuerza, no deja de ser por ello una verdad sagrada". Ese parece ser el lema teológico de la extrema derecha israelí que lo gobierna desde el asesinato de Rabin.

El sionismo, de Sion, uno de los nombres bíblicos de Jerusalén, es un término acuñado en 1885 por Nathan Birnbaum. Originalmente fue un movimiento para lograr el emplazamiento de un Estado judío, como respuesta al antijudaismo que rodeó al caso Dreyfus en Francia. El fundador de ese movimiento político T. Herzl en su libro Der Judenstaat (1896), no tenía muy en claro la localización geográfica pero precisa allí dos posibles lugares: Palestina y la región patagónica argentina. Después del primer congreso sionista de Basilea (1897) los emisarios enviaron desde Palestina el siguiente telegrama: "La novia es hermosa pero está casada con otro".

Desde el comienzo el sionismo ha tenido varias corrientes. La primera división ideológica ocurrió entre los pragmáticos (compra de tierras e inmigración) y las facciones político-diplomática (Herzl y Weizmann) que proclamaba un arreglo mediante pactos internacionales, primero con los otomanos, luego con los británicos (declaración de Balfour y la partición de Peel) y más tarde la del Hotel Biltmore (NY), donde se ofreció a los judíos toda la Palestina y a los árabes un estatus de nacionalidad individual integrada dentro del nuevo Estado. En 1917 la población judía de Palestina era menor al 10%. Actualmente (2008) la población israelí es de aproximadamente 7.5 millones (80% judíos y 20% árabes) y la población palestina es de 8 millones, 3.5 millones viven dentro de su territorio y el resto vive desplazado en los países limítrofes.

Cuando lo que está en juego es la subsistencia de una nación no existen recursos ilegales que históricamente no hayan sido utilizados. En Palestina, la OLP, Hamas y la Yihad Islámica entre otros. En Israel el Lehi de Stern, grupo escindido del Irgun de Jabotinsky. Ambos se incorporaron al Haganah, transformado hoy en las Fuerzas de Defensa de Israel.

Anticipo que no me anima ningún sentimiento antisemita, ni hebreo ni árabe, pues ambos son pueblos semitas. Es al gobierno y a la fracción extremista de la derecha israelí a la que critico, tanto como a los fundamentalistas árabes que quieren dominar al pueblo palestino. Mis opiniones se basan en la reprochable conducta de los gobiernos, sordos y ciegos, y a la odiosa filosofía destructiva que heredan sus hijos bajo el falso manto de una tierra "prometida" y de una guerra "santa". La paz perdurable es un acuerdo honorable. Nunca una victoria.

101 años de Panamá América

 
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