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La culpa es de la izquierda


En los días de la revolución francesa, cuando se originaba el parlamento, en oposición al sistema monárquico, existían parlamentarios que se sentaban a la derecha del presidium y otros a la izquierda, siendo que los primeros normalmente eran los que simpatizaban y defendían las propuestas del Rey o sea, el status quo, mientras que los de la izquierda casi siempre proponían cambios y eran los llamados “revolucionarios” por lo novedoso de sus propuestas, obviamente dirigidas a mejorar las condiciones del pueblo. Desde entonces se hizo una tradición identificar las propuestas, los grupos y partidos políticos que proponen cambios sustanciales, como “de izquierda”.
Las “izquierdas” siempre fueron blanco de ataques furibundos por parte de los detentadores del poder, dado que sus propuestas atentan precisamente contra el uso irracional del poder en beneficio de una élite social y en perjuicio de la mayoría de la población. Así, desde el punto de vista conceptual, fueron luchas contra las izquierdas las cruzadas de la Iglesia en la época medieval; la represión contra la propia revolución francesa, que culminó promulgando principios básicos de libertad humana; la lucha contra la independencia de las colonias inglesas en América, que culminó con la creación de los Estados Unidos de América; etc.
En Panamá, la calificación de “izquierdistas” ha estado presente casi centenariamente por parte de los gobernantes y los económicamente poderosos, cada vez que el pueblo ha decidido enfrentar acciones y omisiones que le afectan; desde las primeras huelgas en la construcción del ferrocarril a finales del siglo XIX, pasando por el movimiento inquilinario de 1925 y 1932; las grandes huelgas de los cañeros y de los trabajadores de las fincas bananeras en la década de los 50 y 60 del siglo XX, hasta la reciente lucha nacional por la defensa de la Caja de Seguro Social.
Y es que cuando ya no hay argumentos para rebatir, cuando se siente en peligro de desaparecer el status quo de privilegios, corrupción, o como en la presente coyuntura, se dificulta el obtener más beneficios de carácter político partidista o económicos, se recurre al cuco del viejo mote de “izquierdistas” para con ello intentar asustar a la población ya que se asume que esa palabra significa caos, totalitarismo, ateísmo, represión, antropofagia, etc., sin reconocer que la historia enseña que esta estrategia funciona una vez como tragedia y otra como comedia.
Los miles de panameños y panameñas que se han manifestado en diferentes formas en contra de las actuaciones del gobierno nacional en el tema de la Caja de Seguro Social no son “izquierdistas”, como no lo es la Asociación de Profesores de la República de Panamá, ni la Asociación Nacional de Enfermeras o la Pastoral de la Iglesia Católica verbigracia, pero además no les asusta ya que les digan que están siendo orientados por los “comunistas izquierdistas” porque están convencidos que no están siendo dirigidos por nadie sino por su convicción de luchar por el futuro de la seguridad social panameña; para que no caiga en manos privadas de ninguna forma, y de paso contra el status quo de un país que tiene la 7ma. peor distribución de la riqueza en el mundo; donde la mitad es pobre (menos de B/. 4.00 diarios) y 27% es extremadamente pobre (menos de B/. 1.00 diario), aunque se haya beneficiado a un millón de pobres.
La lucha por la defensa de la Caja de Seguro Social no es de las “izquierdas”, sino del país entero. Lamentablemente eso no lo quieren ver los cegados de poder y los predispuestos a imponer sus intereses políticos y económicos a cualquier precio.
Primero se culpó a Juan Jované de las protestas sociales, luego a las “izquierdas”, últimamente al Partido Revolucionario Democrático y cuando ya no quede nadie a quien culpar, seguramente los “izquierdistas” de ayer y sus nuevos amigos del poder político y económico encontrarán a los marcianos o algo así de ser responsables de sus frustraciones por no manejar un pueblo agnóstico y dócil.
(ayalaabogado@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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