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La culpa la tienen los Estados Unidos


La década de los sesenta se destacó por la lucha ideológica a nivel mundial. Panamá no fue la excepción La Universidad de Panamá, donde comencé a estudiar en 1963, como en ningún otro lugar, se hacían presentes las luchas ideológicas. La referencia a esa época de mi juventud, la hice el pasado 4 de diciembre cuando el Consejo Permanente de la OEA discutió por última vez el tema de Honduras, suspendida de la Organización en la madrugada del 5 de julio; horas antes había llegado a Washington a encargarme de la Misión de Panamá allá. En la larga sesión habían participado casi todos los países. Estaba presente –en el sitial de Venezuela- la Canciller de Zelaya, Patricia Rodas, la última oradora de tal sesión.

Pacientemente esperé a que todos se apuntaran y se refirieran al tema. Para algunos, siempre en la misma línea, la culpa de todo la tienen los Estados Unidos, estribillo que no se cansan de repetir. Como si pudiésemos echarle la culpa a Daniel Ortega de las atrocidades del régimen de Somoza o a Chávez las muertes de Pérez Jiménez. Ese día se dio lo mismo de siempre.

Luego del protocolar saludo, me quise referir a mis tiempos de universitario. Relaté el caso del derechista, el demócrata cristiano y el comunista cuando se enteran que su pareja le ha sido infiel, ejemplo de la visión ideológica de aquellos años de la guerra fría. El de derecha, al darse del suceso, agarraba a golpes a la infortunada novia. El demócrata cristiano, más comedido, se sienta con ella a dialogar para perdonarla y ver en que él ha fallado. El comunista, más radical que todos, recoge piedras a su alrededor, se monta en su carro y con odio las lanza a la Embajada de los Estados Unidos, los culpables de todo lo malo que pasaba.

El discurso de ese día en donde me refería al doble discurso de aquellos países que encuentran la paja en el ojo ajeno pero ignoran la viga que tienen en el suyo, ha recorrido el mundo a través de las ondas cibernéticas. En “youtube”, bajo el título “Discurso de Cochez en la OEA”, decenas de miles han podido oír mis palabras, convirtiéndome en una especie de paladín de los venezolanos, aunque quien me escucha se da cuenta de que no mencione a nadie por su nombre.

Como dije ese día, Honduras tiene derecho a elegir su propio destino. La elección del Presidente Porfirio Lobo Sosa, como bien reconociera el Secretario General de la OEA José Miguel Insulza, abre el camino para la necesaria reconciliación de ese hermano pueblo. Dejémoslos que caminen solos, sin las interferencias externas que tanto daños le hacen a los procesos democráticos de cada uno de nuestros pueblos.

gcochez@covad.net

101 años de Panamá América

 
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