La cultura de la democracia
En el 2004, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dio a conocer una investigación sobre el estado de la democracia en 18 países de América Latina.
Una de sus conclusiones fue que los innegables avances de la democracia no estaban asegurados, pues los altos niveles de pobreza sumados a los peores índices de inequidad en el mundo habían creado un caldo de cultivo mediante el cual, aproximadamente, un tercio de la población prefería actuaciones autoritarias si ello contribuía a mejorar su situación económica; mientras que otro tercio mostraba una ambivalencia sistemática ante situaciones que reclamaban respaldo a los principios democráticos.
Aunque el tercio restante manifestaba una clara adhesión a las reglas del juego democrático, lo cierto es que el inusitado consenso sobre la democracia en la región se había comprado con la moneda de la ambivalencia sobre los fundamentos. En este contexto, los analistas han señalado que ante una situación de crisis, los ambivalentes podrían ponerse de lado de los que prefieren las soluciones autoritarias, generando un clima de opinión anti-democrático y respaldando mayoritariamente soluciones que se apartan de las reglas del juego democrático.
Cabe preguntarse cómo ha evolucionado en los últimos años la cultura de la democracia en América Latina y Panamá. ¿Hay más credibilidad en las instituciones de representación política que hace cinco años? ¿Es más sólida ahora la lealtad a los principios del Estado de Derecho? ¿Han mejorado los niveles de participación y control ciudadano? ¿Son más transparentes las actuaciones de nuestras autoridades? ¿La libertad de expresión se ejerce con plenitud? Estas no son preguntas que se pueden responder dirigiendo la mirada a la obra muerta de los marcos formales del Estado. Hay que estudiar las creencias y los comportamientos de la gente, de las autoridades, de "los políticos" para tomarle la temperatura al desarrollo de una cultura democrática en América Latina.
Mientras tanto, los medios de comunicación tenemos la tarea de educar, orientar y fortalecer la conciencia democrática de la nación.