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La cultura del robo


Sin que hayan pasado siquiera dos semanas desde la instalación del presidente Martinelli, las noticias de malos manejos del anterior gobierno adquieren una multiplicidad y una gravedad que no sólo alarman, sino que indignan, sobre todo a quienes creyeron en la promesa de “cero corrupción”.

La alarma y la indignación irán aumentando a medida que se revelan los resultados de las investigaciones que normalmente debe realizar un funcionario de cuya autoridad dependa el desembolso de dinero, y de las auditorías que tiene que exigir quien se encuentra con cuentas bancarias bajo su cargo. Probablemente serán cifras nunca antes vistas las que surjan al sumar los abusos, las trampas, los sobornos, los gastos y los desembolsos legalmente injustificables y hasta casos de derroche faraónico como festejar el enriquecimiento ilícito en yates lujosos por el mar Mediterráneo.

No llevará mucho tiempo destapar las fortunas mal habidas y el alcance de la corrupción que, en forma de pirámide, se regó desde lo más arriba hasta lo más humilde, sembrando esa terrible frase que reinó por casi cinco años: “Si el de arriba coge, ¿también puedo yo?

101 años de Panamá América

 
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