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La Dama de la Esperanza


Mireya Elisa Moscoso Rodríguez, un nombre de una panameña que quedará grabado en los anales de la Historia, muy a pesar de que algunos ciudadanos, con insidia, la atacaban inmisericordemente.
Pero una mayoría significativa, el 45% de los votantes del pasado 2 de mayo, por encima de la insensatez de los que gastaron fortunas para impedir su ascenso, la escogieron para ser la primera mujer presidenta de nuestro país, para el período presidencial más importante, después del primero en que se constituyó la República. Importante porque en su período se debe perfeccionar nuestra independencia.
Ese 45% de votantes que la escogimos, tengo la percepción de que con ella, nuestras esperanzas tendrán mejor opción de verse coronadas.
Tenemos esperanza de que los intereses nacionales en nuestra relación con los Estados Unidos de América, con ella, se verán mejor resguardados. Pruebas: la otra nómina que tenía opción, por más que se quieren vestir de nacionalismo, sus mentores y sus orígenes tienen registros pro Estados Unidos (Recordemos el aceptar tratados peores que los Robles-Johnson, refugiar al Sha de Irán, querer la base encubierta en el CMA, balseros cubanos, dictadores haitianos, etc., etc.). Doña Mireya ha expresado claramente que nada más de presencia militar gringa y que el malhadado Tratado de Neutralidad y Funcionamiento del Canal debe ser modificado porque es una "Espada de Damocles" que pende sobre nosotros.
Tenemos esperanza de que ahora sí podremos cambiar el ordenamiento jurídico de la nación, desechando la Constitución de la dictadura. Pruebas: la otra nómina nunca consideró ni siquiera reformas profundas. Doña Mireya lo dijo alto y claro, nos daremos una nueva Constitución. La vía la determinará el estudio profundo de la comisión designada para proponer la nueva Constitución. Si recomienda Constituyente, se consultará a la fuente del poder, el pueblo. Si éste dice sí, la Constituyente va, porque él es el soberano.
Tenemos esperanza de que se frene el antipopular modelo de modernización de la economía, que ha causado en los últimos 5 años que los pobres se hicieran más pobres y los ricos más ricos. Doña Mireya ha prometido subir los aranceles al nivel más alto que permita el tratado con la OMC, lo que beneficiará al sector agropecuario e industrial; también que no privatizará ninguna institución estratégica, como el IDAAN. El candidato oficialista toreó siempre estos temas, aunque al final trató de comprometerse con el mismo propuesto por Doña Mireya.
Tenemos esperanza porque Doña Mireya ha demostrado tenacidad, ecuanimidad, tolerancia, humildad, sentido común, y, cuando fue necesario, capacidad dialéctica al someterse al escrutinio público en programas, donde sin aspavientos histriónicos, resolvía lo que le cuestionaban moderadores y público en general.
Seguro que los panameños sencillos, votantes de Doña Mireya, votaron por ella porque le transmitió toda una amplia gama de esperanzas; esperanza de mejor vida o de que con ella no sería tan mala. Esto lo pudo transmitir por su personalidad afable, por ser mujer muy diferente a otras mujeres que han incursionado en los últimos tiempos en política, en fin, Doña Mireya se ha transformado en la Dama de la Esperanza para muchos sectores; apoyémosla para que pueda lograr lo que queremos.

101 años de Panamá América

 
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