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La delincuencia en América Latina


Las autocríticas que proliferaron en los medios informativos al descubrir que algunos jóvenes practicantes distorsionaron algunas noticias e inventaron otras, fueron tan tajantes como numerosas. Pero, pocos fueron los comentaristas que ponderaron el deteriorado ambiente político y cultural que hizo posible estos deslices de una profesión cuya piedra de toque es la búsqueda de la verdad. Entre estos están Bill Kovach, ex director de las Nieman Fellowships de la Universidad de Harvard y Marvin Kalb, fundador del Shorenstein Center on the Press, Politics and Public Policy, también de Harvard.
Para Kovach, los problemas que enfrentan los medios es parte de la crisis social y política que considera que se agudizó con el gobierno de George Bush y su férrea ambición de lograr la reelección. "Hace falta una perspectiva más desapasionada en este momento de crisis para que los medios no se conviertan en voceros de la política oficial" advierte.
Por su parte, Kalb califica de "lamentable y vergonzosa" la reciente historia del periodismo de EU, refiriéndose a los plagios de los jóvenes reporteros Jayson Blair del New York Times y Jack Kelley del Wall Street Journal, este último cinco veces candidato para el prestigioso premio Pulitzer. Pero Estados Unidos (EU) está lejos de ser el único país que atraviesa una crisis política y social.
En el otro extremo del continente, Argentina, que se considera en la vanguardia de la civilización occidental, trata de enfrentar sus propios traumas. Andrés Oppenheimer, columnista del Miami Herald, quedó conmovido por "la ola de criminalidad" que azota la capital argentina. De visita a su ciudad natal, cuestionaba porqué un tema tan álgido no había sido abordado por los ministros de Economía que asistieron a la reunión del BID. "La ola de secuestros y asesinatos que está sacudiendo las capitales latinoamericanas ha llegado a tales niveles, que se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el crecimiento económico", ponderó. "La falta de seguridad pública está obligando a las empresas a pagar seguros y gastos de protección estrafalarios, desalienta la inversión nacional y extranjera, genera la fuga de capitales y erosiona la confianza en las instituciones."
El viaje de Oppenheimer a Argentina coincidió con el asesinato de Axel Blumberg, joven estudiante de ingeniería de 23 años, que fue asesinado de un balazo en la cabeza por sus secuestradores en un confuso incidente cuando su padre se aprestaba a pagar el rescate para su liberación.
Una nueva encuesta de Graciela Romer y Asociados muestra que la inseguridad pública y el desempleo son las principales preocupaciones de los argentinos. Un 67% de los encuestados citó la delincuencia como uno de los principales problemas del país.
Algo parecido está pasando en otros países latinoamericanos. Según la Organización Mundial de la Salud, con sede en Suiza, América Latina es la región con mayores índices de delincuencia en el mundo. Hay un promedio de 27.5 homicidios por 100,000 habitantes en América Latina, comparados con 22 en Africa, 15 en Europa del Este, y uno en los países más ricos de Europa Occidental. En la última década, las tasas de homicidio han subido un 380 % en Perú, un 330 % en Colombia, y un 300 % en Argentina.
El Banco Mundial estimó en 1998, cuando las tasas de delincuencia eran menores, que el ingreso per cápita en América Latina sería un 25% más alto si la región tuviera tasas de criminalidad similares al promedio del resto del mundo. Y el BID estimó por la misma época que el crimen le cuesta a la región un 14 % de su producto bruto todos los años. "Y, por increíble que parezca, la mayoría de los ministros de Economía que hablaron en la reunión del BID pidieron más préstamos para puentes, caminos y otras obras de infraestructura, y más dinero para préstamos a pequeñas empresas, pero no escuché a ninguno que pidiera más fondos para equipar y entrenar a las policías" "De poco servirán los nuevos puentes y caminos financiados con préstamos internacionales si la actividad económica se frena por el miedo de la gente a terminar como Axel Blumberg", señaló Oppenheimer.

Hay una idea generalizada que sostiene que los empresarios son los principales defensores del "liberalismo económico".
Nada más lejos de la verdad. Ya Adam Smith observó que no hay gremio más proclive a establecer alianzas mercantilistas (político-económicas) que los industriales, con el objetivo de favorecer sus propios intereses a costa de los consumidores.
Adam Smith se refería exclusivamente a los industriales, mientras tenía en muy alta estima a los productores agropecuarios.
Sin embargo, actualmente vemos en la Comunidad Europea altos subsidios e impenetrables trabas a las importaciones agrícolas, por lo que no hay sector económico cuyos conductores no presionen a sus respectivos gobiernos para imponer un moderno proteccionismo a lo Jean-Baptiste Colbert, el ministro de Luis XIV.
A la vez, estados benefactores con sus recetas populistas, se encargan de soldar este "neomercantilismo productivista" en una intrincada interconexión de intereses sindicales, burocráticos, patronales y políticos.
En realidad no deberíamos hablar de países del "primer" o del "tercer" mundo. Lo apropiado es referirnos a clases dirigentes de "calidad" o de "tercera" categoría.
*Analista uruguaya.
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