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La democracia como forma de vida


La democracia perfecta siempre seguirá siendo una utopía, pero por ello mismo será un ideal en proceso permanente de realización y maduración. Grandes acontecimientos fueron concebidos y pensados como tal, para sobrevenir posteriormente como verdades y hechos concretos del bregar humano.

Las democracias hoy se arman de un necesario componente ético, que excluye aquellos enfoques unilaterales que la reducen al mundo exclusivo de las relaciones políticas. En ese sentido, la vida en democracia es eso, una forma de vida, la mejor que ha conocido el hombre para construir un mundo de armonía, pero que todavía trasunta los caminos en búsqueda de mayor grado de perfección.

El enfoque ético de la democracia, abarca todo los aspectos de la vida en sociedad. Cómo se puede ser democrático, cuando en tus relaciones de pareja haces ostentación de conductas y prácticas extremadamente déspotas y autoritarias; cómo se puede ser democrático, cuando no practicas la tolerancia; cómo se puede ser democrático cuando en tus negocios y empresas confundes administración con soberbia y despotismo; cómo ser democrático cuando fanatizas tu forma de pensamiento y excluye la posibilidad del error y la equivocación, u otra formas de pensar o idearse el mundo; cómo se pude ser democrático, si en las relaciones con tus descendencias, te vales de un autoritarismo, que más que construir, destruye el desarrollo, la imaginación y la creatividad.

Los ejemplos mencionados dan cuenta de que la democracia sigue siendo una asignatura pendiente en la sociedad. La democracia constituye una forma de vida a construir, tarea que sigue siendo inconclusa en el sentido de dato de cultura y hábitos como forma de mejor conducir la diversidad de las relaciones humanas en sociedad.

101 años de Panamá América

 
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