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¡La democracia en peligro!


De las dos grandes conflagraciones mundiales que azotaron a Europa en el siglo XX (1914 - 1918 y 1939 -1945) se derivan tres importantes enseñanzas: 1º. Que en términos generales, el bien siempre triunfa sobre el mal; 2º. Que los conflictos mundiales o regionales siempre son causados por el desenfreno expansionista de los totalitarismos de izquierda o de derecha; 3º. Que la democracia es el mejor sistema de gobierno. La democracia y la libertad, que nos legaron los héroes de las patrias americanas como Bolívar, Sucre, San Martín, Washington; no perecerá por la acción criminal de psicópatas asesinos como Hitler, ni por locos maníacos como Chávez.
En su obra "Mi Lucha", Hitler, culpa injustamente a los judíos de la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial, por la circunstancia de que aquellos, en su condición de dueños de las fábricas de armamentos y municiones, retrasaban la entrega de éstos al ejército alemán en el frente occidental. Esto no era cierto, porque a la altura en que se produjo el colapso o derrota de Alemania, ya había llegado al teatro de operaciones en el frente occidental, el Cuerpo Expedicionario estadounidense, lo que hizo más fuerte a los aliados. Pero como Hitler sufría de una tremenda distorsión mental en la apreciación de las cosas, no podía entender la realidad que vivía.
La hermosa página de coraje, desprendimiento y patriotismo que escribió el noble pueblo venezolano, tras varios días y semanas de manifestaciones en las calles, exigiendo la caída de Chávez, fue traicionada por un grupo de militares corruptos, que a su vez fabricaron un cuchillo bien largo para su propio pescuezo. Este pueblo, también fue traicionado por la ineptitud, inercia y falta de visión política de la OEA, que parece que vivieran en otro planeta, porque la gran cantidad de armas que existe en Venezuela, tiene un propósito definido.
Chávez creó y armó a los círculos bolivarianos para ser utilizados en la lucha de clases y como tropa de choque para que masacraran al pueblo indefenso. Los miembros de estos mal llamados círculos bolivarianos, están siendo entrenados en Cuba tanto ideológica como militarmente, y lo que no entienden estos ingenuos militares es que tarde o temprano, en caso de estallar una guerra civil, serán usados en su contra. De modo que en caso de que la dictadura de Chávez se extienda uno o dos años más, se hará más difícil someterlos. Chávez, es un comunista aliado de Fidel Castro, y por lo tanto, no respeta ni la Constitución, ni la ley ni la vida. Es protector y cómplice de la guerrilla comunista colombiana y en consecuencia, está violando el derecho internacional humanitario y demás normas de convivencia internacional. La comunidad internacional está equivocada si cree que habrá rectificaciones de su parte. Si se acepta que las muertes de héroes venezolanos, queden impunes, entonces hay que colegir que los círculos bolivarianos tienen licencia para matar y esto hace peligrar a la democracia. El presidente Bush, debe revisar su política exterior con respecto a Venezuela, y la OEA y la ONU deben rectificar su actuación y no abandonar al heroico pueblo venezolano en su lucha por su libertad y democracia, pues está sufriendo demasiado a causa del desastroso gobierno de Chávez, y no merece esto.
Los grandes errores de Chávez están a la vista: Alianza diabólica con Castro y los guerrilleros comunistas colombianos para imponer en Colombia y Venezuela una dictadura comunista. Crear, armar y entrenar a los círculos bolivarianos para utilizarlos en la lucha de clases y en caso de guerra civil. Suministrar armas y municiones a la guerrilla comunista colombiana. Promulgación de 49 leyes imbuidas de socialismo que atentan contra el derecho a la propiedad privada. Control absoluto de todos los poderes del Estado: Legislativo, Judicial y Ejecutivo. Instigación a la lucha de clases. Amenaza y persecución contra los medios de comunicación social y la empresa privada. Aceptar la existencia de campamentos guerrilleros comunistas colombianos en territorio venezolano. El proyecto totalitario de Chávez está en marcha. Sólo lo detendrá la acción concertada de la comunidad internacional y el coraje y heroísmo del pueblo venezolano.
La OEA, representada por el Dr. César Gaviria, se arrepentirá tarde o temprano de avalar el retorno de Chávez al poder, y creer en sus falsas promesas de cambio, en el rumbo de su gobierno de tendencia izquierdista, cosa que jamás ocurrirá. Esta organización, lamentablemente le dio en esta ocasión, la espalda a las aspiraciones de la inmensa mayoría de venezolanos que en marchas multitudinarias expresaron su voluntad en las calles y sólo se dedicó a escuchar la versión adulterada de los hechos, de parte de Chávez, enemigo jurado de la democracia y no así la de los opositores a su régimen, que son los auténticos demócratas. En análisis sereno, se vislumbra la pronta salida del cargo del Dr. Gaviria. Y como la situación en Venezuela y Colombia evoluciona rápidamente, y se advierte una inercia inconcebible de la OEA, corresponde al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a la Coalición Antiterrorista, actuar rápidamente y enviar las tropas, marina y fuerza aérea a la fronteras de Colombia con Perú, Ecuador, Venezuela y Panamá, a fin de impedir el abastecimiento de armas, municiones y narcóticos con destino a la guerrilla comunista en Colombia.
En Venezuela hoy, no existe la libertad de prensa; los periodistas, dueños de medios y empresarios, son perseguidos y agredidos, por los círculos bolivarianos que constituyen la tropa de choque de Chávez y que actúan con impunidad. Los hechos del 11de abril, en donde murieron un número plural de venezolanos inocentes e indefensos considerados como mártires de la democracia, quedarán impunes, porque los autores de estos crímenes actuaron por órdenes de Chávez y las autoridades a cargo de la investigación, son corruptas y no confiables. Los hechos están a la vista, por lo tanto las palabras sobran. Sólo los ingenuos creen en Chávez.
Rechazo las infundadas insinuaciones con las que usted me hace aparecer como envidioso, fracasado y malicioso, cuando el único propósito de mis estudios y escritos en referencia a ICA es defender, como ciudadano, los intereses de la nación en la medida de mis posibilidades.
No soy un reasegurador fracasado. Todo lo contrario. La guerra del dictador Noriega contra Estados Unidos evocó la imposición de sanciones económicas contra Panamá. En ese mismo instante el centro internacional de reaseguros -que entonces contaba con 41 compañías reaseguradoras, donde antes de mí no había ninguna (pregúntele al Lic. Fernando Manfredo Jr.) -quedó condenado a desaparecer, pues nadie iba a colocar sus reaseguros en un país cuando su actividad económica estaba en una situación tan precaria. Todo eso, sin embargo, ocurrió varios años después de que yo me jubilé. Mis sucesores responsablemente enfrentaron la insostenible situación cuando fue necesario. Llamarme alegremente "fracasado" ¿no es calumnia? Como no he mentido, no hay lugar a calificar mis afirmaciones como calumnias y menos como injurias.
Que tenga usted un buen día.

101 años de Panamá América

 
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