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La derrota de Chávez


Hugo Chávez ha sido derrotado el domingo último. No por amplio margen, pero perdió un referéndum vital para su proyecto político. Quizás no de manera estratégica, pero es la primera vez en nueve años que la oposición le arranca una victoria.

En los dos últimos meses, Chávez ha acumulado importantes reveses: el “¿Por qué no te callas?” del Rey Juan Carlos, durante la cumbre iberoamericana en Santiago; el final de su mediación en el proceso humanitario colombiano, y como remate, la derrota del domingo. Lejos del mayoritario aval popular con que Chávez se ha exhibido en los últimos años, en Venezuela la correlación de fuerzas comienza a registrar variantes significativas, aunque sin triunfalismos prematuros. Pero hay una derrota doble. Ni su populismo ni su chequera petrolera ilimitada fueron suficientes para vencer a la oposición, y menos para llevar a las urnas al 44% de votantes que se abstuvo.

Chávez debe saber que esa votación lleva implícito el rechazo a las fanfarronadas con que ha pretendido vender un proyecto regional, porque, por muy seductor que les parezca a algunos, las mayorías latinoamericanas sabrán darse una alternativa de consenso y no basada en ese izquierdismo absurdo e infantil enraizado en el anarquismo decimonónico. Tras el ¡NO! del referéndum y el discurso de cierre que dio Chávez al amanecer del lunes también hay preguntas inevitables: ¿Cuántos votos se necesitaron, realmente, para que el otrora coronel golpista aceptara su derrota? ¿Si su ética -como dijo- no admite victorias por márgenes estrechos, qué margen exige para aceptar su derrota por porcentajes mínimos? Para las fuerzas democráticas es alentador el triunfo del NO, pero es claro que en Caracas, hay un camino en construcción.

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