default

La despedida...


Para Isaac Acosta, de 13 años, recién cumplidos, apenas el 21 de abril, las Ciencias Sociales son su pasión. Y es eso a lo que se quiere dedicar: "sueño con ser profesor de Ciencias Sociales". Vive en Llano de Dios a media hora de Alto Galera. Son igualmente otras siete horas caminando desde Buenos Aires.
Resultó ser el más introvertido. Luis seguía mostrando sus dotes de orador, Isaac sólo observaba, con una expresiva sonrisa dibujada en el rostro. Cuando nos alcanzaron ya se habían puesto cómodos. El reto así lo exigía. Del uniforme conservaban todavía el pantalón azul, una camiseta y los zapatos negros de suelas gastadas, casi inservibles, pero dando la batalla.
Cupertino Martínez, de 12, por su parte, ya se había deshecho de tanta formalidad. Optó por un pantalón corto, una camisa rasgada y golpeada por los años y sus zapatillas. Es vecino de Isaac. Faltó espacio para alegrarle la mañana al resto de los niños que abarrotaban la "carretera", si es que hay que llamarle de alguna forma, hacia Guayabito y los pueblos vecinos.
222 Los maestros luchan constantemente no sólo contra la crítica situación de pobreza en que viven sus alumnos, sino también por vencer la desactualización y la falta de útiles. La iniciativa y la creatividad son puestas a prueba a diario en esta región.
Y es que no son más que trochas abiertas en tramos difíciles, de predominante altura. Precipicios, montañas y piedras de todas las formas y tamaños que se conjugan para tornarse prácticamente intransitables. Los indígenas han sabido ingeniárselas y sus pantorrillas dan cuenta de que los recorren a diario.
Los rayos del sol penetraban como fuego. La hora era propicia para teñir de rojo las pieles más blancas. Eran poco más de la 1:00 y el cielo estaba despejado. No obstante, para Luis y su comitiva se trataba de un insignificante detalle. Están acostumbrados a eso y más. Sus cuerpos se han fortalecido y sus músculos empiezan a contornearse. Después de todo... ¡qué mejor gimnasio!
Se despidieron felices. Reían y saltaban sin pensar. "Gracias", se acercó a comentarnos el vocero y una vez más partió por delante, seguido de sus amigos, para llegar antes de que la noche dijera presente.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América