La despedida de Chapman
Después de casi cinco años al frente de la política económica en Panamá, actuando como el director del programa de ajustes estructurales que han caracterizado al actual período de gobierno, hace mutis por el foro sin aparente pena ni gloria el Dr. Guillermo Chapman. De acuerdo a los simpatizantes del proceso de cambios, deja tras él las bases fundamentales que permitirán un desarrollo económico futuro, mientras sus detractores alegan que las medidas solamente han servido para agravar el nivel de pobreza de la población panameña.
La falta de comprensión de parte de su ministerio hacia la necesaria gradualidad en la aplicación de ajustes al sector productivo, así como su negativa a desarrollar paralelamente una importante política de reconversión industrial y agrícola, generaron una oposición que sin duda alguna influyó en el resultado del pasado referéndum para terminar con las aspiraciones reeleccionistas del Presidente de la República. En este tema han sido más afortunados otros gobernantes en países de la región que contaron con ministros de Economía capaces de conciliar el programa de ajustes con el apoyo popular para la reelección de sus mandatarios.
La figura de Chapman venía rodeada de un merecido prestigio ganado como asesor económico del sector empresarial. Su inteligencia, experiencia, conocimiento del tema y relaciones con los organismos internacionales de crédito le permitieron manejar el difícil proceso de negociación de la deuda externa panameña con resultados convenientes para el país y para el gobierno, que supo aprovechar esta circunstancia en el logro de nuevos préstamos con los que financiar sus proyectos.
Probablemente su mayor debilidad durante el desempeño como ministro fue la insuficiente habilidad para manejar situaciones políticas, algunas de las cuales generaron crisis que podían haberse evitado. Su mensaje público no era siempre entendido por una comunidad que requiere de explicaciones claras y de interlocutores pacientes. Probablemente faltó imprimirle a su ministerio un mejor contacto con la realidad popular, que facilitara el apoyo requerido por su programa económico, mediante el monitoreo regular de sus reacciones y consecuencias.
La historia demostrará en el futuro si sus actuaciones ayudaron o perjudicaron en el camino hacia el desarrollo nacional, sin embargo, es conveniente aceptar que no estar de acuerdo con el manejo dado a su propuesta económica no impide reconocer su devota dedicación al Ministerio de Planificación y Política Económica durante largos años.
La falta de comprensión de parte de su ministerio hacia la necesaria gradualidad en la aplicación de ajustes al sector productivo, así como su negativa a desarrollar paralelamente una importante política de reconversión industrial y agrícola, generaron una oposición que sin duda alguna influyó en el resultado del pasado referéndum para terminar con las aspiraciones reeleccionistas del Presidente de la República. En este tema han sido más afortunados otros gobernantes en países de la región que contaron con ministros de Economía capaces de conciliar el programa de ajustes con el apoyo popular para la reelección de sus mandatarios.
La figura de Chapman venía rodeada de un merecido prestigio ganado como asesor económico del sector empresarial. Su inteligencia, experiencia, conocimiento del tema y relaciones con los organismos internacionales de crédito le permitieron manejar el difícil proceso de negociación de la deuda externa panameña con resultados convenientes para el país y para el gobierno, que supo aprovechar esta circunstancia en el logro de nuevos préstamos con los que financiar sus proyectos.
Probablemente su mayor debilidad durante el desempeño como ministro fue la insuficiente habilidad para manejar situaciones políticas, algunas de las cuales generaron crisis que podían haberse evitado. Su mensaje público no era siempre entendido por una comunidad que requiere de explicaciones claras y de interlocutores pacientes. Probablemente faltó imprimirle a su ministerio un mejor contacto con la realidad popular, que facilitara el apoyo requerido por su programa económico, mediante el monitoreo regular de sus reacciones y consecuencias.
La historia demostrará en el futuro si sus actuaciones ayudaron o perjudicaron en el camino hacia el desarrollo nacional, sin embargo, es conveniente aceptar que no estar de acuerdo con el manejo dado a su propuesta económica no impide reconocer su devota dedicación al Ministerio de Planificación y Política Económica durante largos años.