La deuda y el ejemplo argentino
Solemos tomar a la ligera el problema de la deuda pública y en especial la externa. Algunos hasta la defienden como instrumento de desarrollo. Para nosotros, abusada y mal manejada, es todo lo contrario, un factor de atraso, dependencia y sumisión a poderes foráneos; es ceder, hipotecar y menoscabar la soberanía del país.
A septiembre del presente año, la deuda pública ascendía a B/. 10,683 millones. El gobierno actual, de Martín Torrijos, superó en dos años a todos sus predecesores desde el restablecimiento de la democracia. Agregó B/. 2,537 millones más a la deuda dejada por Mireya Moscoso en B/. 7,694 millones. Hasta ese entonces, pese a nuestras críticas, Moscoso no fue la que más endeudó al país, pues tan sólo sumó a la deuda B/. 383 millones. Ese discutible honor correspondió a Ernesto Pérez Balladares, que sumó a la deuda dejada por Guillermo Endara, la suma de B/. 2,343 millones, hasta que llegó Torrijos para superarlo en menos de la mitad de su mandato, agregando a la deuda B/. 2,537 millones.
A ese ritmo, sin considerar la ampliación del Canal, la próxima administración puede heredar de la actual administración una deuda cercana a los B/. 15 mil millones. Eso sería atroz, sería ahogar a la República. En sentido contrario, el presidente argentino, Néstor Kirchner, recibió en el 2001 a un país quebrado, que se había declarado en situación de "no pago". En cosa de dos años, armado de habilidad, dignidad y coraje, impuso en parte sus reglas a sus acreedores y marcó el ritmo de una recuperación y crecimiento económico que es de los más altos del Continente. En especial, es asombroso su manejo de la deuda. Harto de regalar intereses y de aguantar imposiciones de políticas foráneas, en enero pasado, pagó hasta el último centavo la deuda con el Fondo Monetario Internacional por B/. 9,530 millones. Ahora, con cierto toque de arrogancia, ha emplazado al Club de París (grupo de acreedores compuesto por Estados Unidos, Alemania, Holanda, Japón, Suiza, España y Canadá), para "renegociar" la deuda, que asciende a B/. 6 mil millones, aunque ya se anticipa que es para darles, al mejor estilo de Maradona, "un puntapiés para cancelar la deuda", según filtró un portavoz del Ministerio de Economía.
Cada vez que se reduce la deuda, se gana en independencia y se liberan fondos del presupuesto para cosas más constructivas que pagar intereses.