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La diferencia entre ellos y nosotros


El periódico "El Día", que se publicaba hace unos 30 años, contaba con un magnífico elenco de reporteros y columnistas; destacaba entre ellos uno que era muy caballeroso y también muy antimilitarista, lo que evidenciaba en los temas que analizaba. En aquellos días, (década del "50), el tema de la integración racial en las escuelas de USA, en particular en algunos estados sureños, constituía materia constante en la prensa mundial, y nuestros periodistas no escapaban a las inquietudes y conflictos que por los derechos civiles esta lucha promovía. El columnista en mención, al calor del conflicto racial, se inspiró un día y escribió un artículo bajo similar título al que encabeza el presente.
En su escrito profundizó aspectos colaterales al conflicto racial en sí, pero enfatizando en la idiosincrasia de nuestros pueblos, así como en la disciplina individual, pero valorizando prioritariamente las motivaciones y sociales y colectivas. El distinguido periodista nos detalló cómo el presidente Eisenhower dio órdenes precisas a un general del ejército, (al cual como referencia le pondremos Smith), a efectos de que fuera con sus tropas a la ciudad de Little Rock, en el estado de Arkansas, e impusiera por la fuerza, si ello hubiese sido menester, la integración racial, lo cual cumplió.
Pasó un tiempo, el general Smith se jubiló, convirtiéndose así en un ciudadano civil. Acto seguido se declaró racista y lanzó su candidatura a gobernador del estado de Arkansas, la cual ganó y desde esa posición se dedicó a defender y amparar las posiciones racistas.
El columnista aludido no podía disimular su admiración y a la vez su estupor dada la disciplina militar y legal de la que había hecho gala el general obedeciendo las órdenes presidenciales sin una sola objeción, aunque las mismas discreparan con su escala de valores y convicciones personales y políticas. Esto lo hizo reflexionar acerca de qué hubiese ocurrido si esta situación o una similar se produjera en un país latinoamericano.
El periodista concluyó que, "cualquier general de espada virgen, hubiese dado un golpe de estado porque nosotros somos así, con nuestra matizada influencia española y sus capitanes generales, a los cuales le temían hasta los oidores del rey". Y sentenció: "Esa es la diferencia entre ellos y nosotros". Por esas ironías de la vida, el periodista autor de la columna en mención, se llamaba Moisés Torrijos Herrera....

101 años de Panamá América

 
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