La DIJ, rebelión
Controversial y enigmática, la DIJ sigue inmersa en un debate que comenzó a finales de los años noventa y que aun no encuentra asidero. De estar bajo la tutela del Ministerio Público, pasó a la Corte Suprema y más recientemente a la Policía Nacional. La opinión pública ha visto la pasada semana el motín de abordo que se produjo, dizque, por el tema de los salarios. En la seguridad como en la salud ninguna huelga es válida, es como dejar desamparado a un niño. Y en una entidad como la DIJ una huelga por cualquier motivo es un acto de insubordinación, un reto a las disposiciones legales y a sus superiores. Pero lo que revive la acción de los detectives es la inconclusa investigación sobre el caso Brewster, una muerte ocurrida en sus oficinas, delante del personal de esa entidad y sin que hasta hoy se sepa quién o quiénes fueron los autores. La depuración es un instrumento inobjetable en una entidad como esa, y si los propios integrantes dieron pie para la medida entonces nada debe revocarla. En esta situación las autoridades tienen la oportunidad de reorganizar ese cuerpo con un personal que nada tenga que ver con los enrarecidos antecedentes que circundan al personal que participó en la huelga.