La discriminación
En nuestro medio social, económico, cultural y psicológico se da, como un fenómeno común, la discriminación o marginación. Marginar, con un sentido radicalmente sectorizante, exaltaría el egoísmo retrógrado, el racismo extremista, y el exclusivismo propio de las almas carentes de un sentimiento y pensamiento de la "Real Unidad Universal". El excluidor sólo percibe apariencias o proseguimientos, en pro de su "efímero confort material"; esta sociedad costumbrista y consumista no admite en Espíritu y en Verdad, la entronización de las ideas; al respecto el filósofo y líder unitario norteamericano Ralph Waldo Emerson (1803-1882) proclama: "Sólo los que construyen sobre ideas, construyen para la eternidad".
La discriminación constituye el acto de "negrear" algo, alguien o algunos, para doblegar al prójimo o representaciones, que pareciesen ser románticos o quijotescos; esto se transfiere en una modalidad anti-democrática, que realza las intenciones engreídas y fantoches, de secuelas reaccionarias de nuestro planeta. Esta crítica socio-cultural, podría transmutar la mente y conciencia del hombre en pleno siglo XXI; anhelamos toda erradicación de unipersonalismos y con una sociedad de masas y de valores de excelencia en el sujeto, impugnaríamos el surgimiento de falsos profetas.
Toda ideología, organización, institución o fundación que garantice la "Auténtica Unidad Universal", es progresista tanto a nivel personal como a la predisposición colectiva. Para erradicar de raíz a la discriminación, debemos respetar los derechos, tendencias, idiosincrasias e ideologías de los demás. Este respeto humanizante eliminaría todo vestigio de violencia manifiesta o simulada. El sectario no ofrece alternativas de diferenciación y ostenta una presunción amargada. Muchos fanáticos religiosos o políticos se aprovechan de las circunstancias, para humillar al individuo, la comunidad y la sociedad.
El progresismo deviene de una "Democracia Futura", que plantea la génesis del "Hombre Nuevo", no por señalamientos de edad o tiempo, sino en vías del perfeccionamiento físico, emocional, mental y espiritual. Solamente en un status prejuiciado, se asigna una "infantil regresión", en pro de las prebendas individuales o sectorizantes contrarrestando la superación mundológica en el sujeto, la comunidad, la sociedad, la naturaleza y el cosmos. La estulticia y los enemigos del Padre Universal, denigran a los pobres, a los feos, a los enfermos del alma, a los deformes o impedidos, a los desgraciados y a los deprimidos por un horroroso destino.
La discriminación constituye el acto de "negrear" algo, alguien o algunos, para doblegar al prójimo o representaciones, que pareciesen ser románticos o quijotescos; esto se transfiere en una modalidad anti-democrática, que realza las intenciones engreídas y fantoches, de secuelas reaccionarias de nuestro planeta. Esta crítica socio-cultural, podría transmutar la mente y conciencia del hombre en pleno siglo XXI; anhelamos toda erradicación de unipersonalismos y con una sociedad de masas y de valores de excelencia en el sujeto, impugnaríamos el surgimiento de falsos profetas.
Toda ideología, organización, institución o fundación que garantice la "Auténtica Unidad Universal", es progresista tanto a nivel personal como a la predisposición colectiva. Para erradicar de raíz a la discriminación, debemos respetar los derechos, tendencias, idiosincrasias e ideologías de los demás. Este respeto humanizante eliminaría todo vestigio de violencia manifiesta o simulada. El sectario no ofrece alternativas de diferenciación y ostenta una presunción amargada. Muchos fanáticos religiosos o políticos se aprovechan de las circunstancias, para humillar al individuo, la comunidad y la sociedad.
El progresismo deviene de una "Democracia Futura", que plantea la génesis del "Hombre Nuevo", no por señalamientos de edad o tiempo, sino en vías del perfeccionamiento físico, emocional, mental y espiritual. Solamente en un status prejuiciado, se asigna una "infantil regresión", en pro de las prebendas individuales o sectorizantes contrarrestando la superación mundológica en el sujeto, la comunidad, la sociedad, la naturaleza y el cosmos. La estulticia y los enemigos del Padre Universal, denigran a los pobres, a los feos, a los enfermos del alma, a los deformes o impedidos, a los desgraciados y a los deprimidos por un horroroso destino.