La Doctrina Obama y las dictaduras
Es paradójico que el presidente norteamericano que decidió dejar de apoyar a monarquías absolutas y a dictaduras de mano dura, tenga tan mala imagen y que el presidente de la esperanza haga su política de Estado en torno a no entrometerse en los sistemas políticos de otras naciones, aun si son dictaduras despiadadas.
La tesis de que el odio a los Estados Unidos en los pueblos del Medio Oriente era por su apoyo irrestricto a las dictaduras y monarquías absolutas que gobiernan esos países, llevó a George Bush a promover el cambio de régimen a punta de presión y bombardeos.
Es público y notorio que no le fue bien, ya que la "liberación" de Irak le creó un mayor resentimiento y ni Egipto, ni Arabia Saudita, ni otros Estados menores, se han democratizado más allá de unas cuantas piruetas electoreras, que seguramente serán involucionadas rápidamente.
Es llamativo que en el discurso de El Cairo, Obama se haya comprometido a "respetar" los sistemas imperantes en tales pueblos, dando a entender que es eso lo que sus habitantes desean -aunque nadie se los haya podido preguntar-, pero más allá de la retórica están los hechos, como su orden de que Estados Unidos deje de financiar a ONG egipcias que se dedican a la promoción de la democracia, la libertad y el respeto a los Derechos Humanos.
Es conocido que por su educación primaria y la religión de su padre y de su padrastro, Barack Obama conoce mejor que ningún otro presidente la psiquis del mundo musulmán. También hay que reconocer que el método de Bush no produjo los resultados deseados, pero hay que hacer un gran acto de fe para pretender que, apoyando irrestrictamente a gobiernos autoritarios, por alguna razón mágica florecerán la libertad, el respeto a los Derechos Humanos y la paz entre los pueblos.