La Economía en el discurso de Clinton
Ignorando olímpicamente la tormenta judicial que lo amenaza en el Senado, donde se le procesa por perjurio y obstrucción de la justicia por su relación con la joven Mónica Lewinsky, el presidente de los Estados Unidos, William Clinton, presentó a 50 millones de televidentes un cuadro optimista de la economía de su país, confiado en que concluirá su mandato.
Una y otra vez, desplegando buen humor, el mandatario pareció restregar a sus adversarios las impresionantes cifras indicativas de un auge económico sin precedentes. Registros oficiales hablan del más prolongado nivel de altas ventas al por menor nunca antes visto, lo cual está impulsando las finanzas del país, pese a tener dos tercios del mundo en recesión.
"Estamos experimentando muy buenos tiempos", repitió el mandatario varias veces. El 81% de los consultados ayer en una encuesta, concordaba con este aserto, aunque coincidían también en la creencia de que el presidente había mentido y ocultado su relación con la joven Lewinsky. Todos opinaron que Clinton debía concluir su mandato pese a sus faltas.
Las mismas cifras revelan que bajo la administración Clinton EU ha crecido a un ritmo de 3% anual en los últimos seis años, que el desempleo está a sus más bajos niveles, que la inflación se mantiene baja y que la bolsa de valores escala cada semana niveles inéditos.
No es de extrañar entonces, que según una encuesta de CNN del fin de semana, el mandatario marcara un 57% de popularidad, que espera superar hoy tras su discurso. Los números parecen explicar lo que sus detractores y comentaristas de prensa no entienden, que pese a tan grandes y sonados errores, Clinton se mantenga inmune a las críticas.
Mas no conforme con lo expuesto, Clinton no tuvo miramiento en hacer suyo lo que en realidad fue fruto del hostigamiento del Congreso, cuando lo forzó a reducir el presupuesto y balancear los gastos del gobierno. Recuérdese que el presidente no sólo cumplió, sino que abrevió el plazo impuesto y produjo el primer superávit gubernamental en cincuenta años.
Clinton aludió repetidamente a su "reinvención del gobierno" , que debió caer cual música celestial en una sociedad que normalmente resiente el aparato burocrático. Casualmente, tal fue el tema de la conferencia de 45 países, incluso tres centroamericanos, que tuvo lugar la semana pasada en Washington, y de la cual estuvo por alguna razón ausente Panamá.
Llama la atención que, aunque este es el año de la reversión del Canal, el mandatario no se refiriera siquiera marginalmente al tema. Del mismo modo, en la gira que tiene prevista el mes próximo a Centroamérica y México, no se incluye en su agenda a Panamá. ¿Habló alguien de la subsistencia de una "relación especial" después del fracaso del CMA?
Una y otra vez, desplegando buen humor, el mandatario pareció restregar a sus adversarios las impresionantes cifras indicativas de un auge económico sin precedentes. Registros oficiales hablan del más prolongado nivel de altas ventas al por menor nunca antes visto, lo cual está impulsando las finanzas del país, pese a tener dos tercios del mundo en recesión.
"Estamos experimentando muy buenos tiempos", repitió el mandatario varias veces. El 81% de los consultados ayer en una encuesta, concordaba con este aserto, aunque coincidían también en la creencia de que el presidente había mentido y ocultado su relación con la joven Lewinsky. Todos opinaron que Clinton debía concluir su mandato pese a sus faltas.
Las mismas cifras revelan que bajo la administración Clinton EU ha crecido a un ritmo de 3% anual en los últimos seis años, que el desempleo está a sus más bajos niveles, que la inflación se mantiene baja y que la bolsa de valores escala cada semana niveles inéditos.
No es de extrañar entonces, que según una encuesta de CNN del fin de semana, el mandatario marcara un 57% de popularidad, que espera superar hoy tras su discurso. Los números parecen explicar lo que sus detractores y comentaristas de prensa no entienden, que pese a tan grandes y sonados errores, Clinton se mantenga inmune a las críticas.
Mas no conforme con lo expuesto, Clinton no tuvo miramiento en hacer suyo lo que en realidad fue fruto del hostigamiento del Congreso, cuando lo forzó a reducir el presupuesto y balancear los gastos del gobierno. Recuérdese que el presidente no sólo cumplió, sino que abrevió el plazo impuesto y produjo el primer superávit gubernamental en cincuenta años.
Clinton aludió repetidamente a su "reinvención del gobierno" , que debió caer cual música celestial en una sociedad que normalmente resiente el aparato burocrático. Casualmente, tal fue el tema de la conferencia de 45 países, incluso tres centroamericanos, que tuvo lugar la semana pasada en Washington, y de la cual estuvo por alguna razón ausente Panamá.
Llama la atención que, aunque este es el año de la reversión del Canal, el mandatario no se refiriera siquiera marginalmente al tema. Del mismo modo, en la gira que tiene prevista el mes próximo a Centroamérica y México, no se incluye en su agenda a Panamá. ¿Habló alguien de la subsistencia de una "relación especial" después del fracaso del CMA?