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La economía paralela


Las cifras publicadas sobre el crecimiento económico de Panamá el año pasado, en mi parecer, no se compaginan con la realidad que palpo a diario en las calles, comercios y cines. Todos hemos comentado en alguna ocasión que Panamá es como un corcho, lo tratamos de hundir pero reflota. En mi termómetro personal, la actividad del país no marca un descenso tan grande como muestran las cifras de la Contraloría del 9% al 2.5%. Recuerdo en un curso básico de economía que el profesor indicaba que en los países donde no se manejaban estadísticas económicas, una manera sencilla y certera de medir el crecimiento es a través del aumento en el consumo energético, el año pasado el consumo promedio eléctrico del país creció el 8%, llegando en ocasiones al borde de la oferta disponible, por otro lado el de gasolina fue más del 12%. Por otro lado, las estimaciones oficiales indican que el desempleo ha aumentado 1%, pero otra vez mi termómetro me revela cuando visito un restaurante, hotel o centros comerciales que hay cada vez más extranjeros sustituyendo mano de obra local y esto lo podemos confirmar con el incremento de las divisas que son exportadas mensualmente a otros países de la región. Otro indicativo, no técnico pero de mucha relevancia sobre la bonanza de nuestro país, es la cadena de artistas internacionales de renombre que a pares por mes llegan buscando su bolsa taquillera de seis cifras altas que pareciera estamos en competencia con “Las Vegas”. No pretendo descalificar los cálculos de los expertos, pero hace unos años me vi obligado a tomar un curso básico de informática para poder escribir estos artículos, lo primero que el instructor dijo después de enseñarme a usar el teclado fue que estos aparatos solo reproducen lo que uno les alimenta o sea que dependen 100% de la información que el usuario le nutre y así mismo dan sus resultados. La mayoría de los panameños no efectúan declaración de renta y ante el incremento de los impuestos que nos regaló la “patria new” y ahora “el cambio”, menos van a declarar. Además se estima que solo el 20% de los asalariados se les descuenta renta, esto significa que menos del 50% de los panameños adultos contribuimos al 100% de los ingresos del Estado. Sin embargo, el ITBM que todos debemos pagar sigue aumentando, un claro indicio de un mayor consumismo personal, a pesar de que los bancos redujeron su cartera de crédito al consumo en un 20% en el 2009. Ante estas incongruencias no puedo más que pensar que en nuestro país hay más actividad de la que se registra y a falta de un cambio monetario paralelo existe una economía paralela que inyecta anualmente cientos de millones de balboas al sistema cuyas cifras no son introducidas en las computadoras de la Contraloría.

*El autor es Ex-Ministro de Estado.

101 años de Panamá América

 
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