default

La educación desconcertada


Hace un año, por estas mismas fechas, con motivo de las elecciones se oía de cuando en cuando algunas vaguedades sobre temas educativos, pero casi siempre con matices no educativos. Hoy se vuelve a tocar el tema, pero con los mismos tonos de colores "no académicos". Por lo demás la educación ha vuelto a su secundario lugar habitual. Acabo de leer un informe sobre el libro de N. Postman, titulado "El fin de la educación", pero el subtítulo es más dicente: Una nueva definición del valor de la escuela.
Nos preocupamos (si es cierto que nos preocupa) por el cómo olvidando el por qué, o simplemente sobreentendemos que todos los ciudadanos lo conocen y comparten. Creo que lo que falta es un por qué inteligible a todos, a partir del cual conseguir unos caminos de ejecución... o como propugnó Nietzsche "el que tiene un por qué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo", y en educación, parodiando a Savater "lo que nos falta para conseguir el cómo, es el impulso que nos daría comprender el por qué".
Nunca faltan "abogados" de una mejor educación pero no significa que los más escuchados sean los que llevan la razón. Muchos (el que diga lo contrario es raro) recomiendan la educación (entendida por ellos) como el mejor (no el único) camino para alcanzar el bienestar económico del individuo y aumentar la riqueza familiar o comunitaria. Postman desmitifica el postulado cuando afirma: "existe escasa evidencia (mejor dicho ninguna) de que la productividad de una nación esté relacionada con la calidad de sus sistema educativo" y pone como ejemplo al mismo USA, cuya potencia económica se pone menos en duda que el acierto de sus sistema de enseñanza.
Si se trata de enriquecerse, cualquier espabilado joven (o no joven) sabe que la vía "del polvo o del lavamático" ofrece mejores perspectivas que la vía "honrada". Jamás dudo que una persona bien educada está capacitada para un buen puesto de trabajo, pero semejante disposición es sólo una parte de lo que obtiene en la escuela y ni podría adquirirse si fuera buscada en exclusiva, con olvido de otros aprendizajes laboralmente no rentables. La competencia económica es sólo un subproducto de la buena educación. Toda educación (y corremos ese peligro) que se centre principalmente en la utilidad económica, resultará demasiado limitada como para ser de utilidad.
La persona bien educada, formada, aprende a SER de un modo más completo y fructífero, no sólo a HACER tal o cual actividad remunerada. No puede haber mayor desviación de los objetivos escolares que supeditarlos a las exigencias del mercado, ni hacer de dichas exigencias la razón de ser de la actividad educativa.
Quizá sea este el punto apropiado para referirnos a "ciertos despistados" enamorados de la onda cibernética, para quienes la escuela ha pasado de moda... hoy mandan las computadoras... y hay que ponerlas desde Kinder (entonces siguen creyendo en la escuela)... Pero les sigue (dicen ellos) interesando la educación. Cacarean y profetizan que "pronto ningún niño tendrá que desplazarse al aula" (ojalá muchos millones de analfabetos tuvieran un aula) como lugar incómodo y aburrido. "Cada cual en su casa, a través de la computadora conectará con los profesores y recibirá la información requerida para aprender álgebra o geografía. El alumno decidirá el momento y duración del estudio, en lugar de someterse a una disciplina de timbre y semicarcelaria, que "deforma las mentes y sojuzga los cuerpos.
Hay que dejarse de pamplinas (en castellano = hecho insignificante, adulador o interesado) o simplemente dejar de soñar despiertos. El primer aprendizaje escolar es el de convivir en grupo bajo ciertas normas dignas de respeto con semejantes nuestros, con quienes no nos une ningún parentesco, salvo ser humanos. Esta es la más importante lección que se recibe en el aula y además insustituible, ni por las computadoras, ni por padres experimentadores que presentan objeción de conciencia contra la escolaridad obligada de sus hijos.
Los niños no sólo quieren aprender las noticias sobre las cosas también aprender a vivir: los maestros (cuando realmente lo son) no sólo les instruyen, sino que también responden a sus demandas de apoyo o compañía en la confusión y resisten a sus necesarios impulsos de rebelión, posibilitándolos y encauzándolos de forma no destructiva. Ningún aparato enseña a convivir como un ser libre entre conciudadanos y ciertamente no será Internet lo que resuelva (más bien lo enreda más) el problema escolar de ciertas pandillas juveniles, o de los menores armados de las escuelas de USA... Llama la atención las manifestaciones de belicosos padres que temen el potencial conflictivo de sus hijos, con los que no pueden... "Por cierto dice Savater, aunque Internet no sirva para educar a los hijos, ¿no podría ser utilizado para desasnar un poquito a los papás?
Nuestra diversidad cultural panameña constituye la historia que nos relata cómo nuestras interacciones con muchas clases de personas nos convierten en los que somos. Lo que hace que la escuelas públicas sean públicas, no es tanto que las escuelas tengan objetivos comunes (buscados y diseñados por los gobernantes de turno), sino que los alumnos tengan los mismos objetivos. La razón para ello estriba en que la educación pública no sirve a un público, sino que lo crea". Mientras escribo lo anterior, llega a mis manos la prensa diaria... y uno de sus titulares dice: "Revisarán a estudiantes para evitar violencia"... un poco más de lo mismo: nuestra educación (y la de muchas partes) sigue desconcertada.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América