La educación en el desarrollo
Las desigualdades que encontramos en el mundo se profundizan día a día y abren una brecha entre ricos y pobres, entre beneficiados y discriminados. Esas desigualdades que se ven en todos los aspectos, nos indican, nos exigen la necesidad de ofrecer las oportunidades para que más gente tenga acceso a lo que considero la base del adelanto : la educación. Sin ésta no podremos producir, crear ni hacer rentable nuestro trabajo para ir borrando esa desigualdad a la que me refiero.
Sin educación no habrá creatividad porque no hay conocimientos ; no habrá productividad porque ésta se basa mucho en esos aprendizajes ; porque no tendremos resultados positivos aunque haya inversión si no se cuenta con una sólida base educativa. Es por eso que la falta de programas educativos científicamente elaborados lleva a un subdesarrollo que retrasa a los países que van en busca de adelanto.
Todos aspiramos a lo que se conoce como equidad social. Lo más importante para alcanzarla es tener igual oportunidad a la educación cuando hablamos de una enseñanza privada distinta a la pública, estamos discriminando y abriendo la brecha. En mi época era un orgullo asistir, estudiar y graduarse en las escuelas públicas ; no había diferencia con la educación privada, y si existía, era a favor de la primera.
Hoy presenciamos diferencias con deficiencias en la pública. Los presupuestos no alcanzan para proveer de los elementos básicos que capacitan a nuestros estudiantes para participar en la vida productiva del momento. Sin igualdad de oportunidades habrá desigualdad en la distribución de la riqueza, del trabajo, de las inversiones, y por ende a la aspiración de un mejor sistema de vida.
Existen en nuestros países una indiferencia hacia la elaboración de nuevos y modernos programas educativos, y sin éstos tendremos para siempre la pobreza y la miseria. La educación tiene que ser integral, humanística, dirigida a llenar las oportunidades que tiene la vida actual y no a la que se vivió en el pasado. La educación debe ser impartida con seriedad y tomada por los estudiantes como la prioridad en su vida. Aquéllos que se sientan en las escuelas y universidades para desarrollar su espíritu rebelde y revolucionario, no sólo se perjudican por llevar un camino equivocado, sino que perjudican a sus compañeros que sí quieren capacitarse.
Los sistemas educativos deben servir para generar fuentes de trabajo. Pero, si sólo sirven para que los estudiantes pasen por las escuelas y obtengan un diploma, no servirá de nada los años pasados en las escuelas. De poco servirá que hablemos de democracia para adquirir oportunidades sociales si no aprendemos qué es democracia y los deberes y derechos que implica vivir en ella. De nada sirve hablar de libertad si la convertimos en libertinaje.
Educarnos es motivarnos ; educarnos es cerrar las brechas y vivir con dignidad ; educarnos es tener igualdad de oportunidades que eleven nuestro sistema de vida. Llamemos a unos a educarse, y a otros a brindar la ocasión de que los demás se eduquen. La educación es el centro del desarrollo.
Sin educación no habrá creatividad porque no hay conocimientos ; no habrá productividad porque ésta se basa mucho en esos aprendizajes ; porque no tendremos resultados positivos aunque haya inversión si no se cuenta con una sólida base educativa. Es por eso que la falta de programas educativos científicamente elaborados lleva a un subdesarrollo que retrasa a los países que van en busca de adelanto.
Todos aspiramos a lo que se conoce como equidad social. Lo más importante para alcanzarla es tener igual oportunidad a la educación cuando hablamos de una enseñanza privada distinta a la pública, estamos discriminando y abriendo la brecha. En mi época era un orgullo asistir, estudiar y graduarse en las escuelas públicas ; no había diferencia con la educación privada, y si existía, era a favor de la primera.
Hoy presenciamos diferencias con deficiencias en la pública. Los presupuestos no alcanzan para proveer de los elementos básicos que capacitan a nuestros estudiantes para participar en la vida productiva del momento. Sin igualdad de oportunidades habrá desigualdad en la distribución de la riqueza, del trabajo, de las inversiones, y por ende a la aspiración de un mejor sistema de vida.
Existen en nuestros países una indiferencia hacia la elaboración de nuevos y modernos programas educativos, y sin éstos tendremos para siempre la pobreza y la miseria. La educación tiene que ser integral, humanística, dirigida a llenar las oportunidades que tiene la vida actual y no a la que se vivió en el pasado. La educación debe ser impartida con seriedad y tomada por los estudiantes como la prioridad en su vida. Aquéllos que se sientan en las escuelas y universidades para desarrollar su espíritu rebelde y revolucionario, no sólo se perjudican por llevar un camino equivocado, sino que perjudican a sus compañeros que sí quieren capacitarse.
Los sistemas educativos deben servir para generar fuentes de trabajo. Pero, si sólo sirven para que los estudiantes pasen por las escuelas y obtengan un diploma, no servirá de nada los años pasados en las escuelas. De poco servirá que hablemos de democracia para adquirir oportunidades sociales si no aprendemos qué es democracia y los deberes y derechos que implica vivir en ella. De nada sirve hablar de libertad si la convertimos en libertinaje.
Educarnos es motivarnos ; educarnos es cerrar las brechas y vivir con dignidad ; educarnos es tener igualdad de oportunidades que eleven nuestro sistema de vida. Llamemos a unos a educarse, y a otros a brindar la ocasión de que los demás se eduquen. La educación es el centro del desarrollo.