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La educación en el siglo XXI


ALGUNAS VECES olvidamos que lo esencial en la educación es el ser humano que tenemos al frente, que nuestra principal misión es la de potenciar las habilidades y capacidades de ese niño o niña, joven o adulto, para que éste alcance a desarrollar lo mejor de sí mismo.
Creo que la frase de Sócrates: "Sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores", cobra más veracidad en estos tiempos en que la educación debe presentarse como un fenómeno integral, en que se tenga en cuenta al ser humano en su totalidad, la parte de la racionalidad (logos) y la parte de la afectividad (ethos/pathos).
La reforma de la educación es una necesidad insoslayable, pero primero tenemos que definir qué tipo de ciudadano queremos construir y hacia dónde queremos ir, tomando en cuenta las necesidades de la evolución científica, social y económica.
La evolución científica y tecnológica actual en la era de la información y de la comunicación, implica exigencias nunca antes vistas por la cantidad de información y de nuevos conocimientos que se generan. Esto determina la necesidad de desarrollar tres elementos indispensables en las nuevas generaciones: la adaptación al cambio, la flexibilidad y el análisis.
Además de estos elementos propios al desarrollo científico, están los ligados al desarrollo económico caracterizado en nuestros días por una gran movilidad laboral, haciendo necesario desarrollar una mayor capacidad de adaptación social, una mayor integración a nuevos ambientes y grupos de trabajo. El proceso de modernización de nuestro sistema educativo debe tener en cuenta estas variables, sin las cuales nos estamos condenando al estancamiento.
Examinemos la educación existente en la mayoría de las instituciones, y tomemos algunos de los elementos más perniciosos:
Un sistema memorístico, que ya es anacrónico. En efecto, todavía en gran parte de nuestras escuelas se le enseña al estudiante a memorizar los eventos históricos y no a entender porqué ocurrieron; a memorizar cifras, datos o artículos de códigos en lugar de enseñarles cómo realizar las investigaciones y estructurar su pensamiento
El respeto a una autoridad sin cuestionamiento. Cuántas veces hemos escuchado: "Lo haces porque te lo digo yo y basta", sin que exista una explicación lógica y racional para tal disposición. Este hecho, por sí solo, va afectando la construcción de la imagen de la propia valía, puesto que no se le proporciona al individuo la certeza de que se le considera un ser pensante capaz de comprender
El castigo, la descalificación o la crítica, como método de corrección. Aún hoy, algunos profesores dan inicio a sus clases diciéndole a los muchachos que son unos mediocres, que de allí sólo se graduarán menos de la mitad, cuando somos nosotros los que debemos potenciar las capacidades del alumno
Lo homogéneo, la normalización y el dirigismo por parte del docente. Algunos profesores le exigen a los alumnos de responder exactamente lo que ellos dictaron en clase, sin dejarle margen a su capacidad de iniciativa, o en la escuela primaria que pinten o dibujen como los demás sin dejarle margen a su creatividad
Falta de objetivos claros y consensuados. Por ejemplo, se realizan actividades de rifa, lotos, concursos de belleza, sin tomar en cuenta ningún propósito pedagógico. Frente a esto, hacemos nuevas propuestas para la transformación del sistema, para que esté más acorde con las exigencias del desarrollo y con el perfil de ciudadano que deseamos construir. Estas son:
Un sistema analítico, que le enseñe al niño a investigar y a estructurar su pensamiento, enseñándole a realizar investigaciones y a estructurar su pensamiento, utilizando diferentes métodos: el hegeliano (tesis, antítesis y síntesis), el funcional o el sistémico, o utilizando la hipótesis.
Llegar a acuerdos, explicando las disposiciones que se desean tomar, puesto que cuando se le brindan las explicaciones necesarias al individuo se le reconoce su capacidad de entendimiento. Mensaje que debemos pasar desde la más tierna infancia para que el niño o la niña crezcan con la convicción de ser inteligente.
La motivación y reforzar lo positivo son sistemas que dan mejores resultados que la crítica constante y la descalificación que no hacen sino socavar la autoestima, crear sentimientos de frustración y de ira. Es más constructivo brindar reconocimiento a las personas por lo que son, y por sus buenas acciones, así como alternativas al cambio si fuese necesario.
El desarrollo de la creatividad y de la iniciativa. Mucho se habla de la falta de empresarios que tiene el país, sin creatividad e iniciativa no pueden existir empresarios. Es indispensable para el desarrollo económico que se estimule la creatividad y la iniciativa y que no se le sancione. Cada vez que criticamos a alguien por alguna nueva idea, por sus gustos al vestirse o al peinarse, estamos normando conductas y mermando la creatividad
Desarrollo de objetivos claros y consensuados con los beneficiarios. Cada vez que se realicen actividades dentro de las instituciones académicas tenemos que tener en cuenta su función pedagógica.
Y no podemos dejar de lado el desarrollo de lo que se llama hoy la inteligencia emocional, aprender las herramientas del autoconocimiento, de las relaciones humanas, de la interacción social, sin lo cual no podríamos llenar nuestras necesidades básicas, de afecto, de validación y de valorización.
Si queremos que las nuevas generaciones estén conformadas por jóvenes y adultos seguros de sí, confiados, creativos, con iniciativa, inteligentes, solidarios y automotivados, no debemos dejar para más tarde la transformación del sistema educativo, ellos nos lo agradecerán mañana.
(celiamoreno60@yahoo.com)

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