La Educación en la Cumbre de Santiago
Mientras el presidente norteamericano Bill Clinton anunciaba la inversión de 5,000 millones de dólares para reforzar la educación secundaria de su país, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) formulaba una propuesta similar a América Latina: duplicar los préstamos para la educación básica de los actuales 500 millones a 1,000 millones de dólares anuales por los próximos tres años.
Ambos anuncios contrastan entre sí, no sólo por la cuantía, cinco veces mayor la de Estados Unidos, sino también por su destino: el primero apunta hacia la educación media y el último a la básica. Y no es que en Norteamérica no sepan que cada dólar invertido en la primaria es más productivo que su equivalente secundario y universitario, sino porque seguramente allá estiman que los actuales niveles de su educación básica llenan sus objetivos actuales, que no así su secundaria.
En un informe preparado para el BID por una comisión internacional presidida por el exgobernador de Mendoza, Argentina, José Bordón, para la Cumbre de Mandatarios de Santiago, Chile, de este fin de semana, se revela con claridad la dura problemática. Allí se destaca, que la educación es la única alternativa para superar la pobreza y la desigualdad en América Latina, donde se gastan 250 dólares por estudiante primario cada año, mientras los países desarrollados destinan 4,300 dólares por alumno al año.
Según la vicepresidenta del BID, Nancy Birdsall, la brecha entre los más ricos y los más pobres en el subcontinente se amplía, colocándose hoy en una relación de 17 a 1; a cambio de lo que ocurre con Estados Unidos, donde la relación es de 10 a 1 y en Asia, de 9 a 1. Igual de grave es la oportunidad de acceso al mercado laboral; y mucho peor es el abismo salarial. Así, ha dicho Birdsall, la brecha entre los sueldos de un trabajador capacitado y otro que no lo es, ha aumentado de un 20% a un 30% en sólo una década.
La misma funcionaria advierte: "Si los pobres y la clase media no obtienen mayor acceso a la educación, esa brecha salarial no se va a reducir". Para colmo, según el citado informe: "Estamos viendo una profunda crisis en la educación de la región, visto en las diferencias entre las escuelas privadas y públicas", en las que las primeras están a nivel de las naciones desarrolladas y las últimas apenas se comparan con las de los países más pobres.
El informe de Bordón recomienda invertir más, fortalecer la profesión de los docentes y concederles mayores sueldos, descentralizar la educación involucrando más a los padres y a las comunidades, y establecer patrones de estudio y mecanismos de evaluación como los que aplica Chile, cuyas escuelas son sometidas a pruebas nacionales, que hacen que los centros públicos y privados compitan entre sí por los fondos de ayuda estatal.
En fin, se propondrá en Santiago un nuevo impulso a la educación en América Latina a nivel primario y medio, como fórmula imprescindible para una integración regional armónica.
Ambos anuncios contrastan entre sí, no sólo por la cuantía, cinco veces mayor la de Estados Unidos, sino también por su destino: el primero apunta hacia la educación media y el último a la básica. Y no es que en Norteamérica no sepan que cada dólar invertido en la primaria es más productivo que su equivalente secundario y universitario, sino porque seguramente allá estiman que los actuales niveles de su educación básica llenan sus objetivos actuales, que no así su secundaria.
En un informe preparado para el BID por una comisión internacional presidida por el exgobernador de Mendoza, Argentina, José Bordón, para la Cumbre de Mandatarios de Santiago, Chile, de este fin de semana, se revela con claridad la dura problemática. Allí se destaca, que la educación es la única alternativa para superar la pobreza y la desigualdad en América Latina, donde se gastan 250 dólares por estudiante primario cada año, mientras los países desarrollados destinan 4,300 dólares por alumno al año.
Según la vicepresidenta del BID, Nancy Birdsall, la brecha entre los más ricos y los más pobres en el subcontinente se amplía, colocándose hoy en una relación de 17 a 1; a cambio de lo que ocurre con Estados Unidos, donde la relación es de 10 a 1 y en Asia, de 9 a 1. Igual de grave es la oportunidad de acceso al mercado laboral; y mucho peor es el abismo salarial. Así, ha dicho Birdsall, la brecha entre los sueldos de un trabajador capacitado y otro que no lo es, ha aumentado de un 20% a un 30% en sólo una década.
La misma funcionaria advierte: "Si los pobres y la clase media no obtienen mayor acceso a la educación, esa brecha salarial no se va a reducir". Para colmo, según el citado informe: "Estamos viendo una profunda crisis en la educación de la región, visto en las diferencias entre las escuelas privadas y públicas", en las que las primeras están a nivel de las naciones desarrolladas y las últimas apenas se comparan con las de los países más pobres.
El informe de Bordón recomienda invertir más, fortalecer la profesión de los docentes y concederles mayores sueldos, descentralizar la educación involucrando más a los padres y a las comunidades, y establecer patrones de estudio y mecanismos de evaluación como los que aplica Chile, cuyas escuelas son sometidas a pruebas nacionales, que hacen que los centros públicos y privados compitan entre sí por los fondos de ayuda estatal.
En fin, se propondrá en Santiago un nuevo impulso a la educación en América Latina a nivel primario y medio, como fórmula imprescindible para una integración regional armónica.