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La educación, los valores y "Pro Fe"


Con frecuencia hablamos de los valores, sobrentendiendo con este término las virtudes morales. Pero no siempre los valores reflejan virtudes. Para un alcohólico, un trago es un valor, igualmente un robo cuantioso lo es para un ladrón. Desde el punto de vista de la psicología, un valor es aquello que es crítico en la determinación de nuestro comportamiento, aquello que premia nuestra acción, aquello que es importante para mí. El dinero, la familia, el abuso del poder pueden ser todos valores para diferentes personas. De allí la trascendencia de los valores que se enseñan a las nuevas generaciones.
La pregunta que debemos hacernos es, ¿cuáles son los valores necesarios para crear una comunidad solidaria, en la que todos nos sintamos responsables de lo que ocurre en nuestra familia, escuela, trabajo y comunidad en general y para que actuemos en forma ética?.
Se supone que aquello que es importante para nosotros es aquello que necesitamos para sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás, aquello que necesitamos para sobrevivir en salud, en verdad, en justicia, en amor y paz. ¿Se enseñan estos valores? Muchas veces ni siquiera sabemos cuáles son nuestras necesidades reales.
Se supone que los valores se comienzan a aprender en el hogar y siguen aprendiéndose a lo largo de la vida. Surge inmediatamente la pregunta ¿cuántos niños viven en una familia integrada por ambos padres, cuántos padre-madre están conscientes del valor que representan sus hijos y la misma familia, cuántos padre-madre se preocupan de preparar a sus hijos para la vida, cuántos padre-madre saben cuáles son los valores que deben transmitir, cuántos saben cómo transmitirlos?.
Este vacío que es real y que es clave para el bienestar de la comunidad, debe ser llenado por las iglesias y las escuelas. Ambas trabajando con los niños, los jóvenes y aún los adultos. Fomentando valores prosociales, valores familiares, valores como la responsabilidad individual y colectiva, la honestidad, la solidaridad. Pero a veces ni los educadores estamos formados en estos valores.
Pro Fe, un movimiento de la Iglesia Católica para promover actitudes y valores cívicos y éticos, ha firmado convenios con el Ministerio de Educación y con la Procuraduría de la Administración, con el fin de realizar talleres de superación personal y crecimiento espiritual. Se busca basar este esfuerzo en la voluntad de los participantes y no como una imposición. Vemos en esto una excelente iniciativa que viene a responder a una necesidad urgente de nuestra sociedad. De lograrse los objetivos propuestos, estaríamos todos trabajando por una patria en la que cada ciudadano/a se sienta responsable de su comunidad y de su prójimo.

101 años de Panamá América

 
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