La educación sigue en crisis
Han sido muchas las ocasiones en que nos hemos referido a la crisis por la que atraviesa la educación panameña, pese a la millonaria partida que el Gobierno Nacional asigna a este importante aspecto de la vida nacional.
Año tras año, al iniciarse el período escolar, surgen problemas relacionados con las malas condiciones de las escuelas que no permiten el normal desarrollo del proceso enseñanza aprendizaje. La falta de material didáctico, de educadores que han perdido el entusiasmo y hasta la mística para forjar las futuras generaciones del país y la enseñanza que se imparte en los niveles primarios y secundarios, continúan siendo muy cuestionados por no responder como debe ser a la realidad nacional, el conocimiento que se ofrece no genera los cambios de actitud en los estudiantes y no les permite adaptarse al medio en que viven, ni participar, eficazmente en el desarrollo de la nación.
Sin lugar a dudas, necesitamos un ministro líder que dedique especial atención a conocer las escuelas del país, a fin de brindarles el mantenimiento indispensable, y a relacionarse con maestros y profesores a través de reuniones pedagógicas que contribuyan a su crecimiento profesional y a despertar en él esa vocación tan necesaria para lograr el éxito en su importante tarea; un ministro de Educación que comprenda la grave crisis que está sufriendo el sistema y se disponga, con la participación de todos los sectores del país, a iniciar una era de rectificaciones que sean capaz de salvar uno de los más importantes renglones de la vida de la nación. Necesitamos un ministro de Educación que enfrente con mucho interés y capacidad los altos niveles de fracasos que año tras año, vienen constituyendo un grave mal para el país.
Sentimos profunda tristeza cuando centenares de humildes padres de familia, ubicados a lo largo y a lo ancho de la nación, reciben informes que sus hijos han fracasado, de que la esperanza de dar a ellos un instrumento para una vida mejor, se viene abajo, causando frustraciones; cuando los padres de familia, sobre todo en el medio rural, cuestionan a educadores, porque se ausentan irresponsablemente, abandonando el trabajo de orientación educativa; cuando no se observan políticas tendientes a que los educadores se mantengan permanentemente en un plan de perfeccionamiento, a fin de realizar una labor más eficaz.
En fin, necesitamos un ministro líder que, de inmediato, asuma la grave responsabilidad de proporcionar al pueblo panameño, una educación, en todos los niveles, que contribuya al desarrollo integral de la República.
La sociedad civil y todos los sectores del país, esperan que el año escolar 2OO8, que ha comenzado con grandes deficiencias, reciba la mejor atención del Gobierno Nacional, porque ya es hora que el sistema educativo se coloque en el puesto de avanzada que merece con mucha justificación.