La educación y la salud, prioridades de Estado
Hace unos días atrás escuchaba un discurso del nuevo presidente de los EE.UU. ante el Congreso. Pintaba con palabras la filosofía neoliberal, un gobierno menos interventor en la economía, más reducido, pero a la vez razonable y responsable. Tal vez fueron estas dos últimas palabras las que se le olvidaron a la administración anterior aplicar en sus decisiones. Y entendieron que el gobierno deber despojarse de forma total de todo lo que conlleve a cargas económicas.
Por ello iniciaron las privatizaciones a diestra y siniestra, olvidando de que esos monopolios públicos iban a pasar a monopolios privados, y que éstos como tal no funcionan en una economía de libre competencia, si es que realmente eso existe en este país. A todo esto los ingenuos gobernantes se ensañaron contra la universidad, ya que ésta también representaba una carga para el Estado. En este caso se les olvidó si la educación era o no una prioridad, simplemente se enfocaban en como ahorrarse unos centavos, para tal vez gastarlos en no se que.
La salud, la otra prioridad, se convirtió en una fábula, tanto que se recurrió a una teletón para modernizar la sala de partos del Hospital Santo Tomás, mientras se gastaban 5 millones de dólares para recibir un grupo de presidentes que venían de paseo.
Lo que no entiendo es por qué se escatima tanto para "invertir" en educación y salud en un país subdesarrollado, no así para gastar en planillas exageradas, carros lujosos, viajes innecesarios, etc.
En un país desarrollado, la educación y la salud son una prioridad, pues el presidente estadounidense cerró el discurso con este tema, haciendo énfasis también en la capacitación de los docentes. Sólo a través de un sistema de salud y educación eficiente, podremos lograr un país más productivo y más equitativo en el ámbito económico y social, y el Estado es el garante de este hecho.
Modernizar la educación no sólo implica reparar bancas y pintar salones, que a duras penas se consigue presupuesto para ello, sino también inyectar nuevos procesos de aprendizaje.
A través de educación podemos inculcar valores como la lectura, no al ritmo elemental y básico, sino a un ritmo más desarrollado, que le permita a las personas ser autodidactas. También podemos inyectar valores empresariales, que las personas desde niños puedan desarrollar ideas para construir sus propios medios de producción, para que no dependan tanto de conseguir un empleo como subordinados. Los valores morales y de disciplina deben ser parte de este sistema educativo, ya que estos están en peligro de extinción. Por otra parte, la tecnología y la ciencia deben acompañar los otros aspectos. Cada joven debe egresar con una mentalidad científica, y capaz de operar diferentes niveles de tecnología.
Por su parte, la salud es el otro complemento. A todos los ciudadanos de este país que no puedan pagar servicios privados, se les debe garantizar sistemas más económicos, pero a la vez eficientes.
Niños saludables y bien educados, tendrán mayor probabilidad de ascender en la jerarquía social. Los servicios de salud que se brinden en entidades públicas deberían poseer los mismos niveles de calidad que brindan las privadas.
Será eso difícil de entender para los líderes políticos, que pasan la mayor parte del tiempo gravitando en temas vacuos. Sabemos que este es un tema amplio y que no es posible abordarlo de forma global en unas cuantas líneas, peor creemos fuertemente que estos dos temas son los ápices hacia los cuales debe dirigirse el presupuesto del país.
Por ello iniciaron las privatizaciones a diestra y siniestra, olvidando de que esos monopolios públicos iban a pasar a monopolios privados, y que éstos como tal no funcionan en una economía de libre competencia, si es que realmente eso existe en este país. A todo esto los ingenuos gobernantes se ensañaron contra la universidad, ya que ésta también representaba una carga para el Estado. En este caso se les olvidó si la educación era o no una prioridad, simplemente se enfocaban en como ahorrarse unos centavos, para tal vez gastarlos en no se que.
La salud, la otra prioridad, se convirtió en una fábula, tanto que se recurrió a una teletón para modernizar la sala de partos del Hospital Santo Tomás, mientras se gastaban 5 millones de dólares para recibir un grupo de presidentes que venían de paseo.
Lo que no entiendo es por qué se escatima tanto para "invertir" en educación y salud en un país subdesarrollado, no así para gastar en planillas exageradas, carros lujosos, viajes innecesarios, etc.
En un país desarrollado, la educación y la salud son una prioridad, pues el presidente estadounidense cerró el discurso con este tema, haciendo énfasis también en la capacitación de los docentes. Sólo a través de un sistema de salud y educación eficiente, podremos lograr un país más productivo y más equitativo en el ámbito económico y social, y el Estado es el garante de este hecho.
Modernizar la educación no sólo implica reparar bancas y pintar salones, que a duras penas se consigue presupuesto para ello, sino también inyectar nuevos procesos de aprendizaje.
A través de educación podemos inculcar valores como la lectura, no al ritmo elemental y básico, sino a un ritmo más desarrollado, que le permita a las personas ser autodidactas. También podemos inyectar valores empresariales, que las personas desde niños puedan desarrollar ideas para construir sus propios medios de producción, para que no dependan tanto de conseguir un empleo como subordinados. Los valores morales y de disciplina deben ser parte de este sistema educativo, ya que estos están en peligro de extinción. Por otra parte, la tecnología y la ciencia deben acompañar los otros aspectos. Cada joven debe egresar con una mentalidad científica, y capaz de operar diferentes niveles de tecnología.
Por su parte, la salud es el otro complemento. A todos los ciudadanos de este país que no puedan pagar servicios privados, se les debe garantizar sistemas más económicos, pero a la vez eficientes.
Niños saludables y bien educados, tendrán mayor probabilidad de ascender en la jerarquía social. Los servicios de salud que se brinden en entidades públicas deberían poseer los mismos niveles de calidad que brindan las privadas.
Será eso difícil de entender para los líderes políticos, que pasan la mayor parte del tiempo gravitando en temas vacuos. Sabemos que este es un tema amplio y que no es posible abordarlo de forma global en unas cuantas líneas, peor creemos fuertemente que estos dos temas son los ápices hacia los cuales debe dirigirse el presupuesto del país.