La empleomanía del panameño
Hace algunos años escuché a un prestigioso empresario candidato a una de las organizaciones empresariales de Panamá, decir que para resolver el flagelo de la pobreza había que aumentar la "empleomanía". Desde entonces he escuchado a un Presidente de la República, candidatos de toda índole a puestos de elección, periodistas y comentaristas usar esta palabra para definir el acto de crear trabajo remunerado. El empleo es un trabajo retribuido con una remuneración. En psiquiatría, una manía es la característica en una persona con un afán o compulsión de palabras, gestos o acciones alejadas del comportamiento habitual que cuando se expresan en forma exagerada que altera a los que rodean a la persona, a ésta se le califica como maniática.
Una manía es, entonces, un atributo negativo de una persona. Todos los diccionarios que he consultado, describen la empleomanía como el afán de una persona de obtener un nombramiento remunerado en un gobierno.
La construcción del Canal de Panamá trajo la separación de los istmeños, de Colombia, trabajo para los miles de antillanos (no panameños) que laboraron en la construcción, dinero para los caseros que alojaron a los antillanos que el gobierno americano dejó en Panamá, los miles de soldados de las bases militares, el desarrollo de las ciudades terminales del canal, Panamá y Colón, y el dólar.
La característica del país tradicionalmente de tránsito se afianza con el Canal y la vía de desarrollo se centró en el "servicio". Lastimosamente, este concepto nos alejó del desarrollo del agro y del 40% de la población rural de nuestro país; nos olvidamos de represar para producir energía y hoy pagamos la sexta tarifa más cara del mundo que, junto al salario mínimo en dólares y el Código de Trabajo, hacen poco atractiva la inversión extranjera para la Industria.
Sin desarrollo agrícola e industrial, la única esperanza de un empleo para muchos panameños es el Estado. Los dirigentes políticos dejan la puerta abierta a las esperanzas de estos panameños ofreciéndoles satisfacer su "empleomanía", si se inscriben en su partido político y por tanto, cierran el proceso de Carrera Administrativa. Por eso resto importancia a cuantos inscritos tengan los partidos políticos, que en la práctica la plataforma depende de quién llega a la presidencia y no la ideología o plan económico del partido. Como ejemplo, el PRD, conceptualmente, social demócrata y miembro del Socialismo Internacional, escogió para candidatos que ganaron elecciones a Nicolás A. Barletta y a Ernesto Pérez B. de corte neoliberal. Lamentablemente, el problema de la economía panameña no va a ser resuelto en un período de cinco años por el Presidente "Mesías" que algunos propugnan. Tenemos que cortar nuestro cordón umbilical de 100 años atados al modelo del Canal y Servicios, y ser creativos.
Una manía es, entonces, un atributo negativo de una persona. Todos los diccionarios que he consultado, describen la empleomanía como el afán de una persona de obtener un nombramiento remunerado en un gobierno.
La construcción del Canal de Panamá trajo la separación de los istmeños, de Colombia, trabajo para los miles de antillanos (no panameños) que laboraron en la construcción, dinero para los caseros que alojaron a los antillanos que el gobierno americano dejó en Panamá, los miles de soldados de las bases militares, el desarrollo de las ciudades terminales del canal, Panamá y Colón, y el dólar.
La característica del país tradicionalmente de tránsito se afianza con el Canal y la vía de desarrollo se centró en el "servicio". Lastimosamente, este concepto nos alejó del desarrollo del agro y del 40% de la población rural de nuestro país; nos olvidamos de represar para producir energía y hoy pagamos la sexta tarifa más cara del mundo que, junto al salario mínimo en dólares y el Código de Trabajo, hacen poco atractiva la inversión extranjera para la Industria.
Sin desarrollo agrícola e industrial, la única esperanza de un empleo para muchos panameños es el Estado. Los dirigentes políticos dejan la puerta abierta a las esperanzas de estos panameños ofreciéndoles satisfacer su "empleomanía", si se inscriben en su partido político y por tanto, cierran el proceso de Carrera Administrativa. Por eso resto importancia a cuantos inscritos tengan los partidos políticos, que en la práctica la plataforma depende de quién llega a la presidencia y no la ideología o plan económico del partido. Como ejemplo, el PRD, conceptualmente, social demócrata y miembro del Socialismo Internacional, escogió para candidatos que ganaron elecciones a Nicolás A. Barletta y a Ernesto Pérez B. de corte neoliberal. Lamentablemente, el problema de la economía panameña no va a ser resuelto en un período de cinco años por el Presidente "Mesías" que algunos propugnan. Tenemos que cortar nuestro cordón umbilical de 100 años atados al modelo del Canal y Servicios, y ser creativos.