La encrucijada del arroz
Tradicionalmente lo que caracterizaba los ciclos agrícolas de Panamá, sobre todo el del arroz, era el alto grado de incertidumbre que mantenía en la zozobra a nuestros productores. Nunca se sabía con certeza a qué precios y cuándo le iban a comprar su cosecha. En este sentido el Ministerio de Desarrollo Agropecuario ha institucionalizado el contrato de compra-venta para todos los rubros agrícolas. Así el productor vende anticipadamente su cosecha a través de dicho instrumento legal sobre la base de un determinado precio y siembra seguro de tener un comprador de su esfuerzo.
El MIDA legalmente no puede fijar el precio de los productos agrícolas, eso lo determina el libre mercado, es decir que en el caso del arroz sería el que les compra a los productores: los molinos. En reiteradas ocasiones el MIDA ha alentado a los molineros para que ofrezcan precios justos a los productores. Hasta aquí es donde más puede llegar la intervención oficial.
Uno de los objetivos fundamentales de este gobierno es garantizarle al país, la disponibilidad de los productos agrícolas y en especial el arroz por ser el grano básico en la alimentación del panameño.
El anuncio hecho en mayo del programa AgroCompita conlleva para los productores, una serie de beneficios como tasa preferencial del 2% para los préstamos, instalación gratis de sistema de riego, el reconocimiento de los gastos por mejoras en las cercas, y de los caminos internos de la finca, el 50% de la prima del seguro por la cosecha y otros más como el pago de la asistencia técnica y el derecho de un adelanto por el BDA de un 10% para que puedan iniciar las siembras.
Lo que el MIDA pone como condición para recibir todos estos beneficios, es la firma de un contrato de compromiso que servirá de aval para que el ISA les otorgue a los beneficiarios la fianza de garantía del préstamo solicitado. Como todo contrato de compra-venta tiene obligadamente que basarse en un precio de referencia, éste se acordó fijarlo en 18 balboas el quintal.
Si los molinos desean ofrecerles a los productores que tienen contrato con el IMA un precio superior a los 18 balboas el quintal, el ministro Guillermo Salazar ha reiterado públicamente la decisión presidencial de sustituir los antiguos contratos por la nueva oferta. La oferta de compra de los molinos, también deberá estar comprometida con otro documento legal.
Estas acciones buscan incentivar la producción nacional ya que actualmente la demanda de arroz supera la oferta existente. Si bien es cierto que el objetivo es garantizar la disponibilidad del grano al panameño, también es fundamental que las clases más pobres tengan acceso a un arroz con precio justo. De aquí una de las razones de la creación del arroz Compita. Su precio de referencia ha detenido la especulación de algunos comerciantes, quienes se estaban injustificadamente aprovechando de las necesidades de la masa popular.
Nadie puede exigirle al Gobierno que intervenga en los precios a que las distintas estaciones expendedoras de gasolina y de diésel le deben comprar a las empresas distribuidoras de combustibles. Tampoco puede el Gobierno exigirle a los mataderos a que compren a los ganaderos a determinado precio la res o el puerco que han producido.
Serán, por lo tanto, los molineros y los productores quienes individualmente deberán llegar a un acuerdo sobre a qué precio se venderá el quintal de arroz. Un precio justo para todos, tomando en cuenta el pueblo, deberá en el plano comercial definirse entre ellos.