La enfermedad del Panameñismo
Definitivamente la ex presidenta Mireya Moscoso y su inepto y corrupto gobierno mancillaron a perpetuidad el Partido Panameñista. La venal administración se empecinó en robar, robar y robar, sin preocuparse si se "fregaba" el colectivo a posteriori. Decía un profesor en clase, 1) que la ex mandataria divulgó públicamente un peculado cuando aceptó tomar recursos de las arcas estatales (miles de dólares) para comprar atuendos. ¿Para qué rayos existen los gastos de representación entonces?; 2) ¿Y qué hay de la exoneración efectuada junto a su entonces ministro Joaquín Jácome, a la empresa Panamá Ports Company de 22.2 millones de dólares anuales por los puertos entregados y del pago del 10% de sus ingresos brutos?; 3) ¿Los indultos otorgados al terrorista Posada Carriles y a sus adláteres en el 2004? (Ulteriormente declarados inconstitucionales); 4) ¿y la cuantiosa reconstrucción de "su casa" ubicada en Punta Mala? ¿Se recuerda cuando Moscoso aseguró, descaradamente, que la remodelación se hacía con fondos de su cuenta personal y del Ministerio de la Presidencia. ¡Qué barbaridad!
Más tarde, salió a la luz que para la reconstrucción no hubo licitación y que no costó 150 mil dólares como había comunicado la Presidencia, sino $320 mil. Aunque fuentes fidedignas me informaron que el dinero provino de un consulado en Europa (para rematar, esta casa más adelante fue comprada por Franklin Hidalgo Moscoso, hermano de la ex presidenta); 4) ¿y qué tal los 13 autos Cadillac que originalmente fueron empleados para transportar a los presidentes en la Cumbre Iberoamericana?; 5) ¿El hundimiento del HP-1430?; 6) el alboroto de los duro-dólares (dinero que albergaba en un congelador la Secretaria Administrativa de La Presidencia); 7) ¿La barahúnda de las irregularidades con el manejo por parte de Ruby Moscoso, de los fondos donados por Taiwán para la construcción del Museo del Tucán?
Esos y muchos otros escándalos han "demonizado" la imagen de Mireya; tanto así que pareciese que le han prohibido a lo interno de su partido respaldar abiertamente a Juan C. Varela. Risa me provocó cuando una sagaz periodista le preguntó si apoyaba a Varela para las elecciones del 2009, a lo que la Doña respondió "Yo apoyo a mi partido". Después, resultó notoria y a la vez sorprendente su ausencia en la Convención del Panameñismo en Chitré (la inverosímil excusa de que la viuda de Arnulfo no recibió las invitaciones raya en lo ridículo). Por otro lado, Martinelli hace meses usó para atacar a Varela la declaración de Mireya, en la que ella manifestaba su apoyo al candidato presidencial panameñista. Adujo que ambos eran "más de lo mismo". Y, como si fuera poco, Varela recientemente señaló que "dejaba el camino libre" a Moscoso para que apoyara a Martinelli. ¡Y es que esta señora se ha tornado una papa caliente! ¡Nadie la desea a su lado por la nefasta imagen que posee consecuencia de su reprobable gobierno! Si ella realmente quiere hacerle un favor al partido, debería salirse de él. ¡Cúrelo!