La equivocada actitud política de Mireya
Apenas comienza el "corre que me" político y ya todos los días se oyen noticias de los que se suman a la fila de los aspirantes presidenciales. Lo que es evidente y nadie lo puede, ni se atreve a refutar, es que Mireyita está de directora de la orquesta sinfónico-política. Ya, supuestamente, planchó a Terancito, a Pichulito y hasta a Albertito, quien no pertenece a "su" partido. Les está dando su chance a Josemigue, Victorito y Marquito.
No hay manera que nadie le pueda robar cuadro a la presidenta en estos menesteres. Yo cumplo con advertirle una vez más que se está entremetiendo exageradamente en todo, y de forma que pareciera violar la Constitución. Esto parece haber sido así desde que subió al poder. Y en muchas ocasiones no ha tenido por qué hacerlo. Hay dos ejemplos muy recientes: Hizo declaraciones a la prensa defendiendo a la afectada por el robo de los durodólares. De no haber sido por esto nadie hubiera pensado que de una manera u otra la propia presidenta tenía algún tipo de interés personal en el caso. Y como están las cosas en el país, nada más hay que hablar de "mameyes" para acaparar la atención de todos.
El segundo caso es el del lamentable asesinato del cónsul Ciérvide. El Panamá América reportó (18/1/03, Portada) que "Se conoció que las evidencias presentadas por la mandataria estarían relacionadas al movimiento de grandes sumas de dinero que hizo un familiar muy cercano al cónsul Ciérvide, días antes de que lo asesinaran."
Sin duda Mireyita cumplió con su deber ciudadano, pero no deja de ser notorio que "...en una de las residencias de Ciérvide, se encontraron más de B/250 mil en efectivo." Aunque esta información no ha sido confirmada por la PTJ, la mención de un cuarto de millón de "mameyes" es desorbitante, por decirlo menos.
Cambiando de tema, quiero reiterar, y lo continuaré haciendo, los ciudadanos independientes y bien intencionados debemos estar pendientes de que se forme una "tercería" para derrotar a los dos "gigantes y mameyudos" del bipartidismo, lo cual cualquiera podría especular que ha sido fríamente calculado.
222Yo cumplo con advertirle una vez más que se está entremetiendo exageradamente en todo, y de forma que pareciera violar la Constitución.
Esos dos gigantes no han demostrado ser civilistas. El civilismo que ayudó a derrocar a la narcodictadura no se refería solamente al antimilitarismo, muy importantemente tuvo y tiene que ver con el civismo, que significa "Celo por las instituciones e intereses de la patria". Estamos.
Mi recomendación a todos los panameños es que observemos minuciosamente todas las acciones de los ciudadanos, políticos reconocidos o no, para que no se les deje el campo sólo a los gigantes. Mínimo debemos lograr que participen tres o más candidatos a la presidencia de la República y que escojamos al más moral y más capacitado. Bien sé que muchos dirán que este es un albur, pero no tenemos otra alternativa si es que queremos forjar una nación más digna, próspera y moral para las futuras generaciones.
Todos ciframos grandes esperanzas en los megaproyectos que se mencionan a diestra y siniestra y, muy particularmente, en un verdadero auge del turismo. Pero, el éxito de estos proyectos lo definirá la moral con que manejemos las cosas públicas y privadas.
De modo que no podemos ni debemos perder más tiempo. Todos debemos poner manos a la obra. Es incomprensible que a casi 35 años del golpe militar, que incluyen escasos trece años de supuesta democracia y la recuperación de nuestro canal y las áreas revertidas, pareciera que no hemos adelantado un ápice desde aquel aciago 11 de octubre de 1968, por lo menos en lo que respecta al refinamiento de nuestra democracia. Por Dios, compatriotas, Panamá nos pertenece a todos, no a un grupito autodesignado.
No hay manera que nadie le pueda robar cuadro a la presidenta en estos menesteres. Yo cumplo con advertirle una vez más que se está entremetiendo exageradamente en todo, y de forma que pareciera violar la Constitución. Esto parece haber sido así desde que subió al poder. Y en muchas ocasiones no ha tenido por qué hacerlo. Hay dos ejemplos muy recientes: Hizo declaraciones a la prensa defendiendo a la afectada por el robo de los durodólares. De no haber sido por esto nadie hubiera pensado que de una manera u otra la propia presidenta tenía algún tipo de interés personal en el caso. Y como están las cosas en el país, nada más hay que hablar de "mameyes" para acaparar la atención de todos.
El segundo caso es el del lamentable asesinato del cónsul Ciérvide. El Panamá América reportó (18/1/03, Portada) que "Se conoció que las evidencias presentadas por la mandataria estarían relacionadas al movimiento de grandes sumas de dinero que hizo un familiar muy cercano al cónsul Ciérvide, días antes de que lo asesinaran."
Sin duda Mireyita cumplió con su deber ciudadano, pero no deja de ser notorio que "...en una de las residencias de Ciérvide, se encontraron más de B/250 mil en efectivo." Aunque esta información no ha sido confirmada por la PTJ, la mención de un cuarto de millón de "mameyes" es desorbitante, por decirlo menos.
Cambiando de tema, quiero reiterar, y lo continuaré haciendo, los ciudadanos independientes y bien intencionados debemos estar pendientes de que se forme una "tercería" para derrotar a los dos "gigantes y mameyudos" del bipartidismo, lo cual cualquiera podría especular que ha sido fríamente calculado.
222Yo cumplo con advertirle una vez más que se está entremetiendo exageradamente en todo, y de forma que pareciera violar la Constitución.
Esos dos gigantes no han demostrado ser civilistas. El civilismo que ayudó a derrocar a la narcodictadura no se refería solamente al antimilitarismo, muy importantemente tuvo y tiene que ver con el civismo, que significa "Celo por las instituciones e intereses de la patria". Estamos.
Mi recomendación a todos los panameños es que observemos minuciosamente todas las acciones de los ciudadanos, políticos reconocidos o no, para que no se les deje el campo sólo a los gigantes. Mínimo debemos lograr que participen tres o más candidatos a la presidencia de la República y que escojamos al más moral y más capacitado. Bien sé que muchos dirán que este es un albur, pero no tenemos otra alternativa si es que queremos forjar una nación más digna, próspera y moral para las futuras generaciones.
Todos ciframos grandes esperanzas en los megaproyectos que se mencionan a diestra y siniestra y, muy particularmente, en un verdadero auge del turismo. Pero, el éxito de estos proyectos lo definirá la moral con que manejemos las cosas públicas y privadas.
De modo que no podemos ni debemos perder más tiempo. Todos debemos poner manos a la obra. Es incomprensible que a casi 35 años del golpe militar, que incluyen escasos trece años de supuesta democracia y la recuperación de nuestro canal y las áreas revertidas, pareciera que no hemos adelantado un ápice desde aquel aciago 11 de octubre de 1968, por lo menos en lo que respecta al refinamiento de nuestra democracia. Por Dios, compatriotas, Panamá nos pertenece a todos, no a un grupito autodesignado.