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La espada o mandar obedeciendo


Hace 25 siglos, Confucio escribió en su Tercer Libro Clásico, dirigiéndose al gobierno: "El pueblo muere de hambre por caminos y carreteras, y ustedes no abren los graneros públicos. Cuando ven hombres muertos de hambre dicen: No es por culpa mía, sino por la esterilidad de la tierra ¿Difiere esta conducta a la del hombre que luego de atravesar a otro con la espada dijese: No he sido yo sino mi espada?...
Meng-Tse dijo: ¿Hallan alguna diferencia entre matar a un hombre con un palo o matarlo con una espada?
El rey dijo: No hay ninguna diferencia.
Meng-Tse: Y entre matarlo con una espada o un mal gobierno. ¿Encuentran diferencias?
El rey dijo: No hallo ninguna diferencia."
El país yace atravesado por la espada del mal gobierno y hoy asume uno nuevo rodeado por las enormes necesidades y expectativas de la población.
Para mí, la vara para medir la trayectoria de los elegidos no es ni edad, sexo, profesión, dinero o apariencia, sino la capacidad y la voluntad de meterle el hombro a estos temas claves:
Nuestros representantes en el Ejecutivo, Legislativo y Gobierno Local deben ser profundamente honestos(as), coherentes, sencillos(as) y transparentes en su actuar.
Luchar frontalmente contra toda forma de corrupción y poner el bien común por encima de cualquier interés particular.
Deben tener la capacidad para concertar un modelo de desarrollo, que ligue el crecimiento económico con la equidad social y la sostenibilidad ambiental. En ese marco, los beneficios de los bienes canaleros deben beneficiar a toda la población del país.
Panamá debe lograr superar gradualmente su actual posición de ser uno de los países con la peor distribución del ingreso en el mundo a través de mecanismos de equidad como la educación, reformas fiscales, políticas públicas, descentralización y desarrollo local.
Deben ser capaces de impulsar un buen gobierno democrático, honesto y eficiente. Deben impulsar la eficiencia en el uso del gasto social y mejorar los servicios públicos sin privatizarlos, como es el caso del IDAAN y la CSS.
Deben proponer políticas de seguridad ciudadana centrada en la prevención, rehabilitación y resocializacion afinando los temas punitivas en el marco de una concepción integral.
Diseñar una política internacional coherente y centrada en el derecho internacional, la búsqueda de opciones frente al neoliberalismo, la autodeterminación y la paz.
Panamá debe dejar de ser paraíso de políticos corruptos y autoritarios, y restablecer las deterioradas relaciones con Cuba y Venezuela.
Deben poseer una profunda convicción civil y patriótica, expresada en la negación de cualquier arreglo que sirva para instalar bases militares en el territorio, o de permitir cualquier intento de militarización interna. Es decir, ni bases no cuarteles. Al mismo tiempo deben ser profundamente respetuosos de los derechos humanos fundamentales de la población panameña.
Deben tener una convicción democrática profunda, respetando la voluntad popular, logrando la separación real de los poderes del Estado, descentralizando política y administrativamente al país, y apoyando la creación de una nueva Constitución Nacional, a través de mecanismos democráticos que incluyan a todos los sectores nacionales.
Deben poseer una profunda sensibilidad social, en especial con relación a la realidad de la exclusión y la pobreza, impulsando una vigorosa cruzada que trascienda el paternalismo o el asistencialismo en favor de una auténtica promoción comunitaria que permita a la gente ser protagonista de su propio desarrollo. Entender que los pobres tienen rostro y asociaciones, y por ello apoyar y estimular a las cooperativas, grupos comunales, sindicatos y asociaciones.
Deben contribuir a generar la apertura a la participación de la sociedad civil. Articular la presencia de la democracia representativa con la democracia participativa. Optar por la participación es "asumir la pluralidad de intereses legítimos y contrapuestos, significa renunciar al monopolio del poder político y administrativo por parte de las autoridades elegidas." (Jordi Borja)
Deben ponerle atención especial a la situación del Panamá rural e indígenas, a través de una transformación agraria integral y sostenible.
Deben impulsar las acciones necesarias para proteger y mejorar el medio ambiente tanto en el campo como en la ciudad. Lograr mayor igualdad entre los géneros, avanzar en el cese de toda forma de discriminación racial o étnica y generar nuevas oportunidades para la juventud.
El país ya no soportaría otra estocada de mal gobierno. El zapatismo mexicano propone que el que mande, mande obedeciendo, reconociendo así la idea de la representatividad; pero con nuevos e incluyentes controles democráticos. Ubica los liderazgos como resultado de un proceso colectivo democrático.
Mandar obedeciendo significa repensar el poder y a través de un planteamiento ético, pues es la subordinación del Estado al pueblo de donde emana el poder. Por ello, cada ciudadano es responsable de monitorear la marcha de la cosa pública, transparentarla, participar y también presionar y criticar cuando dé a lugar.
(raulleisr@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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