La ética del deber lleva más allá de la mezquindad
Nuestra historia está llena de actos revanchistas y de mezquindad política en la procura del asalto al poder, tanto por la vía democrática, como por las acciones de facto. Desde los inicios de la nuestra formación como Estado-Nación, la intriga, los personalismos y las apetencias voraces por conquistar el mando político a cualquier costa, han signado nuestro devenir hasta los días presentes.
Contrario a la opinión del joven Kevin Arjona-Moncada, que en días pasado publicó un artículo de opinión en el cual aseguraba la sepultura política de Juan Carlos Navarro por aceptar la candidatura a la Vicepresidencia de la República por el PRD, debo mencionar que ese pensamiento sólo campea la confrontación, el orgullo y la arrogancia, como única vía de visión para la participación pública.
El hoy candidato a la Vicepresidencia de la República, Juan Carlos Navarro, una vez más da una enseñanza en cuanto al propósito racional que debe tener la elite política panameña, entre la obtención del poder per sé o el real fortalecimiento y la práctica de nuestros valores ideológico-políticos, para el bienestar común, situación que la madurez del joven Kevin aún no comprende.
Unos pocos opinan que haber aceptado la candidatura vicepresidencial es una inminente “quema política”. Nada más alejado de la realidad está la opinión de este estudiante de leyes carente de la habilidad para discernir; lo que ha hecho Navarro es ir más allá del oportunismo, hacia una práctica disciplinada de la concepción que tiene del deber ser. En esa línea de pensamiento, creo que para Navarro es más importante un proyecto de país que su momentáneo fallido intento de aspiraciones presidenciales.
Al referirme a la temporalidad de un “fallido intento”, dejo traslucir mi convicción de que, por su capacidad, juventud y militancia, será bien ponderado por sus copartidarios al momento de otra postulación a la Presidencia de la República. Es que ese partido, del cual no formo parte, pero que, al igual que el resto de la ciudadanía, sabemos lo vertical y firme que son sus acciones, sabrá reconocer los esfuerzos que está haciendo Navarro porque su compañera de fórmula llegue a la máxima magistratura del país.
Lo más cómodo para él hubiera sido no involucrarse en estas elecciones y menos luego que su partido, de una manera que muchos no nos explicamos, prefirió no elegirlo como el candidato oficialista; no obstante, y retomo mi referencia sobre su propósito racional, Juan Carlos Navarro ha depuesto la lógica incomodidad de su pérdida, para en una acción digna de encomio, dar cumplimiento a lo que le escuchamos decir desde que estaban en elecciones primarias, que él apoyaría a quien resultara ganador o ganadora porque al final, todo su partido, el PRD, cierra filas y disciplinadamente apoya a sus candidatos.
Por eso es que concluyo, que Panamá y el PRD seguramente tendrán en Navarro no sólo un Vicepresidente de primera, sino una opción potable para las elecciones del 2014.