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La ética, la Autoridad del Canal y la crisis del agua


El director del IDAAN, Ing. Laurencio Guardia, funcionario que merece todo mi respeto, ha declarado que el país se encuentra ante una grave crisis de suministro de agua potable y que seis potabilizadoras del área metropolitana han bajado sus niveles de abastecimiento de 12 millones a 5 millones de galones al día. (El Panamá América, 5 de marzo de 2003). La crisis es tanto de cantidad como de calidad, según se desprende de los resultados de un estudio sobre el estado del Río Chagres, de la cuenca hidrográfica del Canal, realizado por el Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian, que puso en evidencia que la contaminación del vital líquido ha alcanzado una velocidad alarmante, singularmente a lo largo de la Transístmica, en donde se aglomeran el 80% de la población metropolitana y más del 80% de las industrias en general. Uno de los más reconocidos científicos del Smithsonian, el Dr. Stanley Heckadon, advierte que si no se toman medidas de saneamiento ambiental “la única opción en 10 años será comprar agua embotellada” a un costo de U$4.00 ó U$5.00 el galón.
Bajo el título “Agua para todos, agua para la vida” se ha divulgado un Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el mundo, en vísperas del III Foro Mundial del Agua, a realizarse en Kyoto (Japón) del 16 al 23 de marzo en curso. Sin agua no hay vida. El agua es fuente de toda vida y no puede ser sustituida. Tampoco puede ser multiplicada. Quienes escriben sobre símbolos y mitos sostienen que entre los elementos de la naturaleza, el agua es el que da mejor impresión de lo animado. Las mismas fuentes indican que por eso el agua tenía para los antiguos la mayor importancia y, cuando se la personificaba, los ríos y las fuentes eran tenidos como sagrados. Se divinizaban los arroyos, a los que se consideraba propios de las ninfas. Las musas eran, en su origen, ninfas de los arroyos o las fuentes. En distintas obras sobre el tema del agua se aprecian estas referencias: “Las primitivas teogonías tributaron especiales cultos al agua y establecieron ritos litúrgicos en que el agua era el principal elemento y el que se adoraba directamente. El agua simboliza la totalidad de las virtualidades: “¡Agua, tú eres la fuente de todas las cosas y de toda existencia!” dice un texto indio antiguo. Para el filósofo griego presocrático, Tales de Mileto, el agua es el principio de todas las cosas. El agua era considerada en la Antigüedad como símbolo de la resurrección y de la vida. Lava la suciedad física, pero también la anímica e incluso evita la contaminación demoníaca, ya que, según remotas tradiciones, el agua era el modo mágico más usual de la catarsis o purificación.
“Para los alquimistas medievales, el “agua divina” era la piedra filosofal. En el agua todo se disuelve, toda forma se desintegra, toda historia queda abolida: tales son las características de la purificación por el agua, en la que se basa el bautismo cristiano; el agua bautismal es símbolo de purificación, ya que significa la eliminación el pecado y la elevación hacia una vida nueva. Las tradiciones del diluvio van ligadas a una reabsorción de la humanidad en el agua y la instauración de una nueva era con una nueva humanidad.”
En una crónica que publiqué el año pasado sobre “Los Esclusajes, El Agua y El Canal” (El Panamá América, 1 de julio de 2002), tomando como base el presupuesto oficial de la ACP, hice referencia al hecho de que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) contribuye a abastecer el 95% del agua potable que consumen el millón 400 mil personas que habitan la ciudad de Panamá, Colón, Arraiján y La Chorrera, lo cual le resulta un negocio pingüe. Señalé entonces que en el 2001, el proceso de la potabilización le costó a la ACP la suma de 6 millones 111 mil balboas, en tanto que sus ingresos ese año por la venta de agua potable, teniendo como principal comprador al IDAAN, ascendieron a 17 millones 484 mil balboas, lo cual le significó a la ACP, una ganancia neta de 11 millones 373 mil balboas, a pesar de que la ACP arrojó al mar diariamente en el mismo periodo 2 mil 705 millones de galones de agua utilizados en el tránsito de naves por el Canal. El cómputo anual del volumen de agua utilizada por tránsito y lanzada al mar fue de 987 mil 380 millones de galones de agua (Consideraciones Económicas sobre la Expansión de la Cuenca del Canal de Panamá por Edward Niesten y John Reid)
Si tomamos en cuenta la inherente relación que existe entre el funcionamiento del Canal y el desarrollo integral de Panamá, tenemos que reconocer que existen razones morales incontrastables que justifican que la Autoridad del Canal contribuya sustancialmente tanto a la descontaminación como al adecuado abastecimiento, manejo y protección del agua de la Cuenca de Chagres, respondiendo así a la necesidad de que prevalezca una conciencia nacional de nuestros problemas.
En nuestro país, la escasez de agua y la contaminación de nuestros ríos y cuencas se viene acentuando día a día. Desde hace algún tiempo se presentan evidencias para comprender que el problema del agua potable en Panamá es un problema serio que ya tiene niveles críticos en la medida en que exige claridad de visión y la toma de decisiones apropiadas. El tema del agua justifica la prioridad que se le otorga, porque la demanda de la misma está rápidamente excediendo su disponibilidad en muchas partes del mundo. Es un fenómeno que por su magnitud preocupa a la humanidad. Puede mencionarse que más de 1,000 millones de personas en la actualidad no tienen agua potable y 2,400 millones viven sin redes sanitarias.
El III Foro Mundial del Agua deberá examinar en Kyoto que en el año 2015 más de 4,000 millones de hombres y mujeres no tendrán agua potable y más de 6,000 millones vivirán sin servicio de saneamiento.
El programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente PNUMA, en un informe titulado “Perspectivas del Medio Ambiente Mundial-3”, después de analizar el cambio medio ambiental en los últimos 30 años, señala que las decisiones que adoptamos hoy y mañana, definirán el tipo del medio ambiente de que disfrutarán las presentes y futuras generaciones; y que son fundamentales para los bosques, océanos, ríos, montañas, fauna y flora y otros sistemas de apoyo a la vida sobre los que dependen las generaciones actuales y futuras.
Los que nacimos en un país al que la Providencia dotó de mucha riqueza hídrica debemos plantearnos el problema de la escasez de agua en términos culturales y éticos también. Los desafíos que nos plantea el peligro de sufrir por la escasez de agua en nuestro país deben tener una respuesta que incluya un componente de valores.
En el presente y en el futuro en Panamá valorizar la vida exige y exigirá valorar el agua, no desperdiciarla, no contaminarla, no tomarla en cuenta sólo en la lista de nuestros derechos sino también de nuestros deberes. En el mismo sentido, para los responsables de la gestión de los recursos hídricos tomar decisiones apropiadas no sólo tiene urgencia económica, política, sanitaria, sino también una dimensión ética. Deben atreverse a tomar decisiones teniendo presente que atreverse sin conocer y abarcar la totalidad de los problemas es un riesgo fatal. La gravedad del problema del agua exige a los responsables que pongan en práctica políticas sensatas y conductas rectas con pleno y autentico conocimiento del problema en su integridad.
El administrador del Canal, ingeniero Alberto Alemán Zubieta, anunció recientemente en los medios de información, que en los próximos meses dará a conocer los estudios que se han venido realizando sobre el presente y el futuro de la Vía Interoceánica. La ciudadanía estará atenta a conocer el alcance, el contenido y las conclusiones relativas a la capacidad de potabilización y de descontaminación de las aguas de los ríos y lagos que conforman el sistema del Canal de Panamá.
Ella lo protege del duro sol mientras extrae la tosca, la cual sólo sirve para la época de verano, ya que durante el invierno "la lluvia se encarga de arrastrarla", como él mismo lo dice.
Alveo, al igual que el resto de sus compañeros, labora para el Motel Punta Chame y se dedica exclusivamente a esta labor.
Pasando la mano por el rostro quemado por el sol del trabajo diario, afirma tener ya tres años de estar dedicándose a esta tarea.
"La carretera está en muy malas condiciones y para invierno quizás no se pueda transitar por ella", afirma Rafael Aparicio, quien pertenece a la Asociación de Transportistas de Chame S.A. (TRANCHASA).
Detalló que esta situación perjudicará gravemente a estudiantes y a quienes trabajan en otros puntos del distrito de Chame.
Señaló que los múltiples puntos amarillos en la carretera, en referencia a los huecos que han sido rellenados con tosca, servirá de poco una vez inicien las lluvias y por el contrario hará aún más penoso el tránsito.
Cuestiona duramente la actitud del actual Gobierno que no se ha preocupado en "meterle mano a la carretera" al igual que critica la decisión tomada por el ejecutivo de no realizar el proyecto de reparación de los 12 kilómetros de carretera, aun cuando ya se había dispuesto la partida suficiente para ello.

Aparicio está convencido de que las ganancias diarias son para reparar el vehículo y comprar refacciones, de lo contrario se tendría que dejar de prestar el servicio existiendo ya la amenaza del propietario de una de los transportes de no trabajar durante la temporada de lluvias a fin de preservar su herramienta de trabajo.
Rechazó la tesis de que esta es una carretera privada, aludiendo al estudio realizado por la Junta Técnica Provincial.
Rafael Aparicio debe efectuar el recorrido de 26 kilómetros hasta Punta Chame cinco veces al día lo, lo que causa graves daños a su vehículo.
Pablo Escobar, otro de los transportistas que presta el servicio, afirma que en ocasiones debe acudir al mecánico hasta dos veces al día y por ende invertir en la compra de repuestos, en donde se gasta entre B/.40.00 y B/.50.00.
Alegó que aunque la población es consciente del estado de la carretera, las críticas por el incumplimiento en el horario son constantes.
"Ello se debe a que pocos son conscientes de que a medida que la carretera se deteriora aún más es necesario transitar más lentamente", dijo.
Otros que pierden por el mal estado de la vía son los pescadores, quienes alegan que el 50% de la carga se pierde debido a la demora en llegar al Mercado del Marisco, en la ciudad capital.
A ello se suma la inversiones que debes realizar para la reparación del vehículo que utilizas para transportar el producto y que suman arriba de B/.150.00.
El ex ministro de Obras Públicas (MOP), Víctor Juliao, había sentenciado la carretera hacia el Líbano y Punta Chame a no ser reparada bajo su administración por tratarse de una vía privada.
Actualmente no existe proyecto alguno en el MOP para la pronta reparación de la carretera ni siquiera de los 12 kilómetros ubicados en terrenos nacionales.

101 años de Panamá América

 
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