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La evolución de la imagen de China


Leímos en la edición del 17 de agosto del diario El Siglo, pag. 59, noticia que se intitula "Chantaje de América Latina". Su contenido da cuenta de la oposición de varios gobiernos centroamericanos a recibir al nuevo presidente de Taiwan, Chen Shuiblan. Aparentemente la queja obedece a que no obstante el dinero que ha suministrado Taiwan a la región no está recibiendo la hospitalidad que ellos estiman son merecedores. Siempre nos ha llamado la atención la precipitación con que los gobernantes del área responden a visitar a Taiwan y el dinero que logran en calidad de empréstitos. Hasta se ha llegado a comentar -no existen pruebas de ello por lo que no se puede aseverar-, la existencia de valiosos obsequios que reciben los primeros mandatarios a cambio del reconocimiento diplomático. O sea, aparentemente, se trata de un presunto "sale".
Definitivamente estamos próximos a ver muy pronto la integración de Taiwan a China, por lo que no entendemos la razón por la que Panamá no procede de una vez a su reconocimiento diplomático, entre otras razones por ser un cliente importante del Canal de Panamá, amén de la magnitud de la dimensión mundial que ha adquirido hoy día China. En Panamá las inversiones chinas andan ya por el orden de los cientos de millones de dólares. Ojalá esta administración le pertenezca el mérito de haber sido la que, con larga visión, formalice relaciones diplomáticas con China. La imagen de China en Occidente ha tenido un significativo y positivo proceso evolutivo que pretendemos describir en este artículo, en forma sucinta habida cuenta de las limitaciones de espacio.
En las décadas de los cincuenta, sesenta e inicios de los setenta, según encuestas realizadas por Gallup, Harris, Minnesota y NORC, los porcentajes en favor de la admisión de China a las Naciones Unidas era apenas del 11% y del 79% de oposición, y cambiaron con los años hasta casi prácticamente invertirse. Ello sentó un hito, pues por fin Occidente reconoció que China tenía una autoridad legítima. Fue un cambio favorable gradual a través de los años y gracias a aportes de la prensa fue posible en la opinión pública el cambio favorable.
A través de las diferentes administraciones norteamericanas se experimentó un cambio en la percepción de China. Así, por ejemplo, durante el ex presidente Truman el 38.9% de la población se mostraba negativa a China, durante Eisenhower esa oposición bajó al 24%, luego durante Kennedy subió al 26.6%, durante Johnson volvió a bajar al 23.9%, luego con Nixon bajó dramáticamente al 2.1%; luego con Ford llegó a cero y se mantuvo así hasta cuando Reagan. La imagen de China durante Truman, Eisenhower, Kennedy y Johnson fue bastante negativa. Durante estos cuatro presidentes, dos republicanos y dos demócratas, ninguno empleó nada positivo para referirse a China. Con los años China fue vista de forma más positiva y esta nueva percepción culmina con la administración de Nixon, que llevó a USA y a China a establecer en 1979 relaciones diplomáticas. Subsiguientemente la imagen de China, una vez el reconocimiento de USA, ha sido positiva hasta el incidente de la Plaza de Tiananmen en 1989, que se comentó mucho en los medios. Poco a poco se ha dado un restablecimiento de esa imagen meritoria.
La evolución favorable del perfil de China en el Occidente, en el período comprendido entre 1969 y 1972, obedece a varios factores, entre los que podemos mencionar, la elección de Nixon y su decidido y comprometido deseo de negociar con China; el cambio de la vieja guardia china y apertura de sus puertas a otras naciones; la amenaza del poderío ruso en Europa.
El ex Secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger visitó secretamente a China en nombre del ex presidente Nixon y entre otras cosas, se comprometió a invitar a las compañías petroleras norteamericanas para que exploraran la posibilidad de la existencia de petróleo en las costas chinas. En 1971 se dio el renombrado episodio en el que China invita a USA a una competencia de tenis de mesa. Mucho se comentó en este sentido y lo cierto es que fue un elemento esencial en el cambio de imagen de China frente al público Occidental hasta llegar al ingreso de China a la ONU, sin que ello significara la expulsión de Taiwán. Posteriormente se origina el anuncio de la administración de Nixon de visitar China. Un paso muy riesgoso para el ex presidente Nixon puesto a que si las gestiones norteamericanas fracasaban ello constituiría un fuerte golpe a su política exterior, pero ocurrió todo lo contrario y así la opinión pública mundial vio a China como casi un aliado lo que llevó a la administración norteamericana a aumentar sus esfuerzos para establecer unas relaciones más amistosas.
En Febrero de 1972 ocurrió la famosa declaración de Shanghai. Este comunicado estableció las bases de las relaciones de China con USA y los E.E.U.U. removieron sus tropas de Taiwan y declararon la existencia de una sola China. Posteriormente los EE.UU. colocaron a China en el mismo nivel comercial que Rusia y se suspendió la prohibición de que aviones y barcos de EE.UU. arribaran a territorio chino. Para esta época la concepción del público occidental había cambiado en torno a China y ya se afirmaba que China era un país amistoso y que las relaciones iniciadas eran sanas e industriosas.
Posteriormente, en 1978, los E.E.U.U. cierran en Taiwan dos de las tres agencias internacionales de comunicaciones, comenzaron a sacar sus tropas de Taiwan y redujeron los créditos militares. En cambio, poco a poco las relaciones chinas estadounidenses fueron incrementadas a través del intercambio cultural, científico (la acupuntura), etc. lo que ha llevado a muchos a estimar que las relaciones entre China y Occidente no caminan sino que corren, dejando a los más aprensivos atónitos. Se espera, de un momento a otro, el ingreso de China a la OMC lo que definitivamente sería un paso gigantesco adicional en la nueva era Chino Occidental.
Unas relaciones de Panamá con China sin duda serán de gran provecho para Panamá. No entendemos cuál es el fundamento para no hacerlo habida cuenta de su condición miembro de la ONU, miembro permanente con derecho a veto del Consejo de Seguridad, una potencia mundial que lejos de mostrar una posición hostil hacia Panamá, cada vez existen mayores lazos de amistad. Además, un hecho incontrovertible es la existencia de una gran colonia china en nuestro territorio.

101 años de Panamá América

 
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