La Evolución de las Organizaciones del Tercer Sector en Panamá
El Tercer Sector, tal y como se denomina internacionalmente en un sentido amplio al conglomerado de las organizaciones no gubernamentales, ha sufrido en nuestro país profundos cambios. Entre los años setenta y ochenta existía un énfasis en el Estado y no en la sociedad civil. Era evidente el fenómeno de la estatización o el modelo keynesiano del Estado benefactor. Gran parte de la asistencia social la brindaba el Estado, el cual disponía de muchos recursos, pues recibía préstamos blandos de las instituciones financieras internacionales para programas de tipo social. En el aspecto político, había poco espacio para el desenvolvimiento de la sociedad civil. Era difícil conseguir una personería jurídica, no exclusivamente por culpa de la burocracia estatal, sino por razones de censura ideológica, ya que la aprobación de estatutos, (requisito básico) corresponde en nuestro país al "rgano Ejecutivo. En fin, las ONG´s panameñas y latinoamericanas surgidas en esta época, se caracterizaron por una marcada desconfianza hacia el Estado, por considerarlo un detractor.
Surgen en este período organizaciones con ideas de cambio de tipo desarrollista, con más pensamiento, reflexión y capacidad de propuesta, que las puramente asistenciales. Aparece también toda una gama de agrupaciones, desde las ideológicamente vinculadas a la iglesia, con una posición de cambio humanista, hasta las aferradas a ideas no eclesiales (izquierda), surgidas en apoyo a las revoluciones y guerras que se suscitaban en Centroamérica.
Durante el régimen militar se intentó reglamentar a las asociaciones sin fines lucrativos, con el propósito de fiscalizarlas y restringirlas. El Decreto - Ley 7 del 9 de octubre de 1989, "Por el cual se regula el derecho de asociación en general", mereció el repudio de las organizaciones, ya que a través de él se violentaban sus derechos de libertad de expresión y de asociación, al facultarse al Estado para ejercer un mayor control sobre ellas, en momentos en que el país enfrentaba una grave crisis política y económica. El decreto prohibía a las asociaciones y federaciones civiles, actividades de proselitismo y propaganda política e impedía la realización de pronunciamientos políticos y la emisión de votos de censura o aprobación a los actos oficiales. Esta norma fue derogada por el Decreto de Gabinete No. 30 del 19 de febrero de 1990.
En la década de los noventa, Panamá entra en un período democrático. Surgen entonces
muchas organizaciones, en primer lugar, por la simplificación de los trámites necesarios
para obtener una personería jurídica, en segundo lugar, por el fin de la censura
ideológica gubernamental y por último, por el hecho de que muchos profesionales y
tecnócratas desplazados del poder luego de la invasión norteamericana del 20 de diciembre
de 1989, las crearon para sobrevivir al recambio político y seguir en la vida social
activa, lo cual les permitió mantener nexos de carácter político. En los noventa se da
también una caída de la cooperación internacional y por ende, menguaron los recursos
para el Estado, por lo que correspondió al Tercer Sector un papel preponderante en lo
referente al desarrollo social, aumentando su nivel de incidencia en las políticas
sociales gubernamentales. Hemos de tomar en cuenta que las ONG´s tuvieron también que
evolucionar al cambiar las circunstancias. En los años setenta y ochenta la visión de
la sociedad era clasista (pobres - ricos), es decir, que había que ayudar a una clase
para crear una sociedad más justa y lograr una mejor distribución de la riqueza.
Con el tiempo, la visión de la realidad se volvió más pluralista y dinámica. Las
organizaciones sin fines de lucro se dieron cuenta de que la sociedad se divide también
en hombres y mujeres, jóvenes y viejos, gente y no gente (biodiversidad). En conclusión,
luego de un período de antagonismo y a partir de la desaparición del régimen totalitario
militar, las organizaciones del Tercer Sector panameño han debido aprender a trabajar en
colaboración con el Estado, supervisándolo y coordinando con él políticas de desarrollo
social.
Surgen en este período organizaciones con ideas de cambio de tipo desarrollista, con más pensamiento, reflexión y capacidad de propuesta, que las puramente asistenciales. Aparece también toda una gama de agrupaciones, desde las ideológicamente vinculadas a la iglesia, con una posición de cambio humanista, hasta las aferradas a ideas no eclesiales (izquierda), surgidas en apoyo a las revoluciones y guerras que se suscitaban en Centroamérica.
Durante el régimen militar se intentó reglamentar a las asociaciones sin fines lucrativos, con el propósito de fiscalizarlas y restringirlas. El Decreto - Ley 7 del 9 de octubre de 1989, "Por el cual se regula el derecho de asociación en general", mereció el repudio de las organizaciones, ya que a través de él se violentaban sus derechos de libertad de expresión y de asociación, al facultarse al Estado para ejercer un mayor control sobre ellas, en momentos en que el país enfrentaba una grave crisis política y económica. El decreto prohibía a las asociaciones y federaciones civiles, actividades de proselitismo y propaganda política e impedía la realización de pronunciamientos políticos y la emisión de votos de censura o aprobación a los actos oficiales. Esta norma fue derogada por el Decreto de Gabinete No. 30 del 19 de febrero de 1990.
En la década de los noventa, Panamá entra en un período democrático. Surgen entonces
muchas organizaciones, en primer lugar, por la simplificación de los trámites necesarios
para obtener una personería jurídica, en segundo lugar, por el fin de la censura
ideológica gubernamental y por último, por el hecho de que muchos profesionales y
tecnócratas desplazados del poder luego de la invasión norteamericana del 20 de diciembre
de 1989, las crearon para sobrevivir al recambio político y seguir en la vida social
activa, lo cual les permitió mantener nexos de carácter político. En los noventa se da
también una caída de la cooperación internacional y por ende, menguaron los recursos
para el Estado, por lo que correspondió al Tercer Sector un papel preponderante en lo
referente al desarrollo social, aumentando su nivel de incidencia en las políticas
sociales gubernamentales. Hemos de tomar en cuenta que las ONG´s tuvieron también que
evolucionar al cambiar las circunstancias. En los años setenta y ochenta la visión de
la sociedad era clasista (pobres - ricos), es decir, que había que ayudar a una clase
para crear una sociedad más justa y lograr una mejor distribución de la riqueza.
Con el tiempo, la visión de la realidad se volvió más pluralista y dinámica. Las
organizaciones sin fines de lucro se dieron cuenta de que la sociedad se divide también
en hombres y mujeres, jóvenes y viejos, gente y no gente (biodiversidad). En conclusión,
luego de un período de antagonismo y a partir de la desaparición del régimen totalitario
militar, las organizaciones del Tercer Sector panameño han debido aprender a trabajar en
colaboración con el Estado, supervisándolo y coordinando con él políticas de desarrollo
social.