La experiencia panameña con las Constituyentes
La necesidad de una Constituyente es un tema debatido y debatible. Recientemente en una encuesta de opinión realizada entre el 18 al 20 de mayo del presente año, sobre si los panameños estábamos de acuerdo con una Asamblea Constituyente, el 36.1% de los encuestados contestaron que no sabían, porque desconocían lo que es una Asamblea Constituyente, el 32.1% señaló que no estaba de acuerdo, y el 31.8% dijo que estaba de acuerdo con que se realizara una Asamblea Constituyente.
Una Constituyente es un medio o mecanismo a través del cuál se hace una nueva constitución. Es un remedio que usado idóneamente permite enmendar las estructuras fundamentales de la sociedad. Como todo, no se debe abusar de ella, por ende, es prudente usarla sólo cuando es imprescindible y cuando es deseada por la mayoría de las fuerzas políticas deliberadamente. Por tanto, dicho en palabras sencillas, vendría a ser como la aspirina, que haciendo uso debido de ella, puede ayudar a solucionar un dolor de cabeza.
En nuestra era Republicana hemos tenido cuatro constituciones, la de 1904, la de 1941, la de 1946 y la actual, de 1972. Dos de ellas fueron producto de Asambleas Constituyentes, la de 1904, llamada Convención Nacional y la de 1946, denominada Asamblea Nacional Constituyente. Excluimos la de 1972 a pesar de que se autodenominó Asamblea Nacional Constituyente de Representantes de Corregimientos, porque nunca se le convocó para crear una nueva constitución.
Lo importante es destacar que en 1903, a raíz de nuestra separación de Colombia, era imprescindible que la nueva República tuviera una Constitución, lo cual se hizo a través de una constituyente, elegida mediante el voto popular. Ella realizó su misión de dotar al país de una Constitución, en menos de treinta días. En 1946 la mayoría de las fuerzas deliberantes, entre ellas, gran parte de los partidos políticos querían que se convocara a una constituyente, y en base a ese clamor se convocó a una Asamblea Constituyente, siendo elegidos mediante el voto popular sus delegados o representantes. En tal elección participaron los partidos: Conservador, Liberal, Nacional Revolucionario, Socialista, Liberal Renovador, Demócrata y el Liberal Doctrinario.
La constituyente de 1946 tuvo el mérito de establecer un gobierno notoriamente progresista, apegado a los más elementales principios democráticos, amplió los derechos sociales, y en fin, superó las constituciones que le precedían, la de 1904 y 1941.
Como hemos visto, las constituyentes, han dado buen resultado en nuestro país, de eso no hay duda. Lo que se debe ponderar ampliamente es, si es necesario ahora, y qué opinará ese 36.1% que desconoce qué es la Constituyente y el resto de las fuerzas reales de poder, cuando se haga, si se hace, una idónea divulgación de los pros y contras de una Asamblea Constituyente, como uno de los medios de solución a los problemas de Panamá. Esto es un poco de historia, y ella, decía el doctor Arnulfo Arias, se repite en espiral.
Una Constituyente es un medio o mecanismo a través del cuál se hace una nueva constitución. Es un remedio que usado idóneamente permite enmendar las estructuras fundamentales de la sociedad. Como todo, no se debe abusar de ella, por ende, es prudente usarla sólo cuando es imprescindible y cuando es deseada por la mayoría de las fuerzas políticas deliberadamente. Por tanto, dicho en palabras sencillas, vendría a ser como la aspirina, que haciendo uso debido de ella, puede ayudar a solucionar un dolor de cabeza.
En nuestra era Republicana hemos tenido cuatro constituciones, la de 1904, la de 1941, la de 1946 y la actual, de 1972. Dos de ellas fueron producto de Asambleas Constituyentes, la de 1904, llamada Convención Nacional y la de 1946, denominada Asamblea Nacional Constituyente. Excluimos la de 1972 a pesar de que se autodenominó Asamblea Nacional Constituyente de Representantes de Corregimientos, porque nunca se le convocó para crear una nueva constitución.
Lo importante es destacar que en 1903, a raíz de nuestra separación de Colombia, era imprescindible que la nueva República tuviera una Constitución, lo cual se hizo a través de una constituyente, elegida mediante el voto popular. Ella realizó su misión de dotar al país de una Constitución, en menos de treinta días. En 1946 la mayoría de las fuerzas deliberantes, entre ellas, gran parte de los partidos políticos querían que se convocara a una constituyente, y en base a ese clamor se convocó a una Asamblea Constituyente, siendo elegidos mediante el voto popular sus delegados o representantes. En tal elección participaron los partidos: Conservador, Liberal, Nacional Revolucionario, Socialista, Liberal Renovador, Demócrata y el Liberal Doctrinario.
La constituyente de 1946 tuvo el mérito de establecer un gobierno notoriamente progresista, apegado a los más elementales principios democráticos, amplió los derechos sociales, y en fin, superó las constituciones que le precedían, la de 1904 y 1941.
Como hemos visto, las constituyentes, han dado buen resultado en nuestro país, de eso no hay duda. Lo que se debe ponderar ampliamente es, si es necesario ahora, y qué opinará ese 36.1% que desconoce qué es la Constituyente y el resto de las fuerzas reales de poder, cuando se haga, si se hace, una idónea divulgación de los pros y contras de una Asamblea Constituyente, como uno de los medios de solución a los problemas de Panamá. Esto es un poco de historia, y ella, decía el doctor Arnulfo Arias, se repite en espiral.