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La falacia de la Patria Nueva


Jamás pensé que iba a ser tan rápida mi primera decepción y, aunque no le otorgué mi voto el pasado 2 de mayo, como ciudadano responsable y comprometido con mi país -como otros tantos- me sumé a las filas de aquellos que a pesar de haberse inclinado por otra opción, dispusimos darle el voto de confianza al nuevo Presidente de los panameños. Para desventura, a solo mes y medio del arrasador triunfo electoral, Martín Torrijos ha decidido obviar una promesa de campaña y darle la espalda a la opinión del pueblo.
No acepto los argumentos de "mandato popular" que emplean aquellos que dicen que lo que ahora hace Torrijos merece este apelativo. No veo mandato popular. Ningún triunfo electoral, por mayoritario que sea, le da al vencedor la opción de hacer lo que le viene en gana; de ser así, todo lo hecho por Moscoso debe ser calificado como "consecuencia del mandato popular". Torrijos le ha dado la espalda a su campaña "Patria Nueva" al preferir remendar la "Patria Vieja".
Eso son las propuestas de reformas constitucionales presentadas por el presidente electo y su partido, un conjunto de remiendos que buscan darle un pequeño respiro a este país, a ver si aguanta los cinco años de gobierno perredista. De Patria Nueva no tienen nada, y eso es completamente decepcionante viniendo de alguien joven, que criticó al gobierno saliente y que había prometido una total interacción con este sufrido pueblo.
Analizando las propuestas de reformas, he llegado a una simple conclusión: "Ninguna está encaminada a la construcción de ninguna Patria Nueva", son meramente cosméticas. Buscan, infantilmente, satisfacer cierto descontento popular por acciones ocurridas durante la administración Moscoso; además, se encaminan a dar exagerados e inconcebibles poderes al Tribunal Electoral. Pero lo más interesante es que, en medio de todo, se presentan vacíos sin escrúpulos que fortalecen el régimen presidencialista y dan continuidad a prácticas que la mayoría esperaba quedaran en el pasado.
Y es que si al presidente electo realmente le interesa construir la Patria Nueva, su estrategia fuera otra. Si no está de acuerdo con una Asamblea Constituyente, tal cual lo ha señalado, entonces debe iniciar un proceso de consulta nacional, no sólo con entes organizados, sino con el ciudadano común. Torrijos estuviese hoy organizando un grupo de acción encargado de estructurar un plan o gestión de consulta nacional a través de cabildos, talleres, foros realizados por corregimiento en las áreas más pobladas y por distritos en las menos pobladas. En estos escenarios de discusión, debate, aporte y consenso, todo ciudadano o grupo interesado participaría sin más pre-requisitos que la responsabilidad. El gobierno presentaría sus propuestas, los participantes también; en fin, todos contribuirían a lograr, al final, y previa depuración de la información redundante, un documento que constataría el "país que realmente quieren los panameños" y no "el país que los políticos quieren que quieran los panameños".
Este pacto socio-político para la construcción de la Nueva República daría paso, luego del debido tratamiento jurídico, al redacción de una nueva Constitución y al reordenamiento legal que el país necesita. La nueva Constitución sería aprobada por referéndum y, a diferencia de la actual, nacería de todos los panameños, condición única que, con la toma de consecuentes buenas decisiones, coadyuvaría a la construcción de una mejor sociedad, identificada con su destino, sus valores y prioridades. Todo eso se puede hacer mientras Torrijos, como gran estadista, político y gobernante, toma las mejores decisiones bajo el paraguas de la actual Constitución. ¡Ah!, pero este proceso no está reconocido en la Constitución vigente... ¿y de dónde emana el poder absoluto, de la Constitución o del soberano?
Ninguna de las reformas propuestas modifica algo que le impida a Torrijos tomar las grandes decisiones que esta nación requiere. Presidente electo, usted prometió en el punto 4.2. de su plan de gobierno una reforma constitucional que daría paso a una Constitución Política para el siglo XXI, "de acuerdo con los intereses nacionales y lo retos del nuevo siglo...propiciando la consulta nacional con los ciudadano y las organizaciones sociales" ¿Ha decidido tan pronto ignorar una promesa de campaña? ¿Es esto parte de la improvisación que le ha dado al tema constitucional desde que se propuso la quinta papeleta, cuando sacó una cuña televisiva de apuro hablando de una nueva Constitución y corrió a firmar las libretas de la Constituyente? ¡No me diga que esto marca el inicio de la falacia de la Patria Nueva!
*Director de la revista "Expresiones"
(augustoi@expresionesamp.net)

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