La falta de credibilidad de un pueblo
EL PAÍS viene sufriendo una falta de credibilidad; hay desconfianza en las promesas que algunos políticos utilizan para lograr el respaldo en su empeño de capturar el poder. Tal realidad es un obstáculo para que Panamá pueda encaminarse hacia la realización de sus más ambicionadas aspiraciones; hay la percepción de incumplimiento cuando los funcionarios hablan de dar solución a los problemas de la República y esas soluciones no llegan y la comunidad se frustra y continúa viviendo sin esperanza de una mejor vida.
Una prueba de ello es la oposición que grandes sectores de la República, están haciendo a la ampliación del canal, proyecto que a nuestro juicio, traería beneficio a todos los panameños, pero hay desconfianza en su administración y se piensa que el país contraerá compromisos económicos que impedirán su franco desarrollo; que los beneficios no llegarán al pueblo que se sacrificó por el
rescate de la vía canalera. Ahora corresponde al gobierno de Martín Torrijos Espino hacer buena su palabra de "gobernar para el pueblo y por el pueblo" y encausar su gestión de tal manera que la comunidad nacional y el gobierno, colaborando estrechamente, den paso a la concertación y reconciliación que tanto estamos necesitando, para ubicar al país en el camino que lo ha de conducir a su desarrollo integral.
Oportuno hemos considerado el llamado del Señor Presidente para que todas las fuerzas vivas de la nación conformen un pacto por el desarrollo nacional que nos dará la oportunidad para unificarnos y luchar de manera más sincera y eficaz por la solución de los problemas económicos y sociales que confronta un alto porcentaje de panameños a lo largo y a lo ancho del territorio nacional; para establecer políticas de largo plazo e incorporar los recursos del canal para resolver problemas como la pobreza extrema, el desempleo y la crisis de la educación. Torrijos explicó que el plan de desarrollo nacional debe ir más allá de la propuesta de ampliar la vía interoceánica para actualizar las metas nacionales de manera que se convierta en políticas de Estado que trasciende el tiempo de los gobiernos. El compromiso nacional también involucra fijar las garantías de transparencia y los mecanismos para su cumplimiento, seguimiento, evaluación periódica y rendición de cuentas.
Si todos trabajamos llenos de entusiasmo y trasparencia, desde el Señor Presidente hasta el más humilde de los panameños, alcanzaremos la prosperidad y el bienestar de Panamá, y la falta de credibilidad que hoy es obstáculo para el logro de la unión de todas las fuerzas vivas de la nación, dará paso a los sueños y anhelos por un Panamá mejor. Todos debemos participar en la consecución de un país en donde la honestidad, la responsabilidad ciudadana, el trabajo constructivo, sean instrumento para el fortalecimiento de la democracia, la libertad y la justicia social.
Levantemos muy en alto el nombre de Panamá, dediquémosle lo mejor de nuestros esfuerzos para que, paso a paso, vaya conquistando el prestigio y grandeza que se merece. No debemos fallar en este intento de participación ciudadana, en esta oportunidad que está brindando el gobierno para que todos los sectores de la nación, inclusive los partidos políticos, se dispongan a trabajar por el futuro de la República.
Es necesario hacer un alto para reflexionar y para pensar más en las cosas de Panamá, debemos hablar el idioma de la patria, llenos de civismo y de responsabilidad, de anhelos de trabajar con verdadero patriotismo. Es necesario elevar el lenguaje para discutir los grandes problemas nacionales, de olvidarnos de los intereses partidistas, porque no son ellos los que van a dar una salida a esta crisis que amenaza con debilitar los mismos cimientos de la democracia. Somos todos los panameños, la unidad de todos los esfuerzos e ideas las que están en condiciones de buscar caminos para el encuentro de una nación en donde sus grandes problemas, sean conocidos por el pueblo y debatidos con la mayor responsabilidad, civismo y transparencia.
Analista uruguaya.
www.aipenet.com
Una prueba de ello es la oposición que grandes sectores de la República, están haciendo a la ampliación del canal, proyecto que a nuestro juicio, traería beneficio a todos los panameños, pero hay desconfianza en su administración y se piensa que el país contraerá compromisos económicos que impedirán su franco desarrollo; que los beneficios no llegarán al pueblo que se sacrificó por el
rescate de la vía canalera. Ahora corresponde al gobierno de Martín Torrijos Espino hacer buena su palabra de "gobernar para el pueblo y por el pueblo" y encausar su gestión de tal manera que la comunidad nacional y el gobierno, colaborando estrechamente, den paso a la concertación y reconciliación que tanto estamos necesitando, para ubicar al país en el camino que lo ha de conducir a su desarrollo integral.
Oportuno hemos considerado el llamado del Señor Presidente para que todas las fuerzas vivas de la nación conformen un pacto por el desarrollo nacional que nos dará la oportunidad para unificarnos y luchar de manera más sincera y eficaz por la solución de los problemas económicos y sociales que confronta un alto porcentaje de panameños a lo largo y a lo ancho del territorio nacional; para establecer políticas de largo plazo e incorporar los recursos del canal para resolver problemas como la pobreza extrema, el desempleo y la crisis de la educación. Torrijos explicó que el plan de desarrollo nacional debe ir más allá de la propuesta de ampliar la vía interoceánica para actualizar las metas nacionales de manera que se convierta en políticas de Estado que trasciende el tiempo de los gobiernos. El compromiso nacional también involucra fijar las garantías de transparencia y los mecanismos para su cumplimiento, seguimiento, evaluación periódica y rendición de cuentas.
Si todos trabajamos llenos de entusiasmo y trasparencia, desde el Señor Presidente hasta el más humilde de los panameños, alcanzaremos la prosperidad y el bienestar de Panamá, y la falta de credibilidad que hoy es obstáculo para el logro de la unión de todas las fuerzas vivas de la nación, dará paso a los sueños y anhelos por un Panamá mejor. Todos debemos participar en la consecución de un país en donde la honestidad, la responsabilidad ciudadana, el trabajo constructivo, sean instrumento para el fortalecimiento de la democracia, la libertad y la justicia social.
Levantemos muy en alto el nombre de Panamá, dediquémosle lo mejor de nuestros esfuerzos para que, paso a paso, vaya conquistando el prestigio y grandeza que se merece. No debemos fallar en este intento de participación ciudadana, en esta oportunidad que está brindando el gobierno para que todos los sectores de la nación, inclusive los partidos políticos, se dispongan a trabajar por el futuro de la República.
Es necesario hacer un alto para reflexionar y para pensar más en las cosas de Panamá, debemos hablar el idioma de la patria, llenos de civismo y de responsabilidad, de anhelos de trabajar con verdadero patriotismo. Es necesario elevar el lenguaje para discutir los grandes problemas nacionales, de olvidarnos de los intereses partidistas, porque no son ellos los que van a dar una salida a esta crisis que amenaza con debilitar los mismos cimientos de la democracia. Somos todos los panameños, la unidad de todos los esfuerzos e ideas las que están en condiciones de buscar caminos para el encuentro de una nación en donde sus grandes problemas, sean conocidos por el pueblo y debatidos con la mayor responsabilidad, civismo y transparencia.
Analista uruguaya.
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