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La formación del recurso humano


No son indispensables muchas palabras ni tampoco excesivas metáforas para señalar la extraordinaria importancia que tiene la formación del recurso humano, mediante un servicio de educación verdaderamente integral, lo que sin duda alguna es la más relevante y fundamental tarea que Panamá debe realizar en el presente y en los años venideros, ya que la educación es la base primordial de toda prosperidad y todo bienestar. No son, en efecto, las cosas materiales las que mueven la historia, por muy importantes que puedan ser dentro del comportamiento general de la vida. Antes que las cosas materiales está el ser humano, y solo aquellos países que lo sitúan en el centro de la historia estarán haciendo un progreso correcto y acelerando el desarrollo en la dirección de su destino.

Tenemos que acrecentar la capacidad creadora del panameño; debemos aumentar, en la medida de lo posible, y con la mayor aceleración que esté a nuestro alcance, el pensamiento intelectual y formativo de nuestra población. La productividad y la cultura de un país no son resultado de un decreto ejecutivo, sino el producto de una tarea orgánica, sustantiva, general, complejísima, que va desde el trabajo, la alimentación y la salud de los grandes sectores, hasta el mejoramiento de las escuelas prebásicas, básicas, medias y superiores de enseñanza, para que los panameños y panameñas se formen en las mejores condiciones, manifestando óptimamente sus aptitudes.

El hecho de que haya fracasado el sistema educativo vigente, como sabemos que, efectivamente, de manera abierta y rotunda ha dado prueba de ineficiencia, impone la urgente modificación de las concepciones imperantes sobre las universidades, los institutos tecnológicos y de educación media, básica y prebásica (reforma mediante planificación integral). Todavía más: es preciso crear un mecanismo para-estatal educativo que garantice la educación de calidad en todos los ámbitos de la sociedad. Si verdaderamente queremos mejorar la formación del recurso humano, tendremos entonces que aunar los esfuerzos gubernamentales con la participación voluntaria tanto de los docentes como de expertos en finanzas públicas, en planificación de la educación, representantes de padres de familia y de otros sectores apropiados de la sociedad en general.

Para estructurar una entidad semejante, que quizás podría denominarse Consejo Nacional de Educación, será necesario, entre otras muchas cosas, refrenar la politización de la educación, incluyendo la politización de muchos educadores, y estudiar la evolución de las innovaciones y el desarrollo educativo en otras latitudes tomando lo mejor que podamos adaptar a los esquemas pedagógicos nacionales, pero teniendo siempre en mente tanto la idiosincrasia como las condiciones de vida y limitaciones existentes en Panamá, de manera que no se cometa el error de circunscribirse a importar modelos foráneos e imponerlos arbitrariamente, haciendo caso omiso de las particularidades del medio en que vivimos.

101 años de Panamá América

 
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