La función de los asesores del gobierno
Hemos venido observando el papel negativo que han desempeñado algunos de los asesores gubernamentales dentro de los gobiernos de turno. Las disposiciones o decretos emanados del gobierno y de altos funcionarios crean la impresión que entre el gobierno y sus asesores no hay coherencia a tono con la voluntad y la aceptación de los pueblos o que el gobierno procede bajo un poder absoluto sin acoger consejos, o bien, que sus asesores no tienen la capacidad de una buena asesoría o lo hacen para ganar gracias y puntos de la burocracia y de los demás poderes del Estado, sin importarles con los demás panameños, creándose una imagen negativa al gobierno.
La función de un asesor gubernamental con sentido patriótico es aconsejar, ilustrar a sus superiores lo que oyen de los pueblos, sobre todo, si están equivocados, decirles lo que deben hacer para el beneficio de la Patria y no para los intereses políticos, personales y gubernamentales, a fin de no verse abocados en rotundos y penosos fracasos, como fue el caso de la expulsión de la Democracia Cristiana en el gobierno de Guillermo Endara, que dio al traste con la caída de la Ado Civilista. Igual sucedió en el gobierno de Pérez Balladares con la intención de una reelección de un nuevo período de gobierno, al abuso desconsiderado de un aumento de sueldo a los ministros de Estado, además de los irrespetos y atrevidos indultos a favor de los corruptos militares de la pasada dictadura que destruyó la economía y la moral del país. En el gobierno actual con el costoso obsequio de relojes a los más privilegiados funcionarios del Estado, que son los legisladores de la Nación, a pesar de existir una pesada situación económica a nivel nacional.
Todas esas disposiciones de decretos mal llevados y mal asesorados ponen de manifiesto que a ellos sólo les interesa el bienestar a la burocracia y los demás poderes del Estado, que el futuro del país. Se hace necesario para la buena imagen de los gobiernos que los cuerpos de asesores gubernamentales sean escogidos y nombrados por la capacidad moral profesional, política, humana y patriótica y no improvisadamente para llenar compromisos políticos, amiguismos y familiares. De lo contrario, los gobiernos seguirán siendo instrumentos de los intereses socio económicos y políticos y no al servicio de la Patria y de las grandes mayorías de los panameños.
La función de un asesor gubernamental con sentido patriótico es aconsejar, ilustrar a sus superiores lo que oyen de los pueblos, sobre todo, si están equivocados, decirles lo que deben hacer para el beneficio de la Patria y no para los intereses políticos, personales y gubernamentales, a fin de no verse abocados en rotundos y penosos fracasos, como fue el caso de la expulsión de la Democracia Cristiana en el gobierno de Guillermo Endara, que dio al traste con la caída de la Ado Civilista. Igual sucedió en el gobierno de Pérez Balladares con la intención de una reelección de un nuevo período de gobierno, al abuso desconsiderado de un aumento de sueldo a los ministros de Estado, además de los irrespetos y atrevidos indultos a favor de los corruptos militares de la pasada dictadura que destruyó la economía y la moral del país. En el gobierno actual con el costoso obsequio de relojes a los más privilegiados funcionarios del Estado, que son los legisladores de la Nación, a pesar de existir una pesada situación económica a nivel nacional.
Todas esas disposiciones de decretos mal llevados y mal asesorados ponen de manifiesto que a ellos sólo les interesa el bienestar a la burocracia y los demás poderes del Estado, que el futuro del país. Se hace necesario para la buena imagen de los gobiernos que los cuerpos de asesores gubernamentales sean escogidos y nombrados por la capacidad moral profesional, política, humana y patriótica y no improvisadamente para llenar compromisos políticos, amiguismos y familiares. De lo contrario, los gobiernos seguirán siendo instrumentos de los intereses socio económicos y políticos y no al servicio de la Patria y de las grandes mayorías de los panameños.