La función diplomática
En la mañana de hoy se presentará ante el Comité Preparatorio de la Asamblea Extraordinaria de las Naciones Unidas sobre la Infancia en Nueva York, nuestro vicecanciller Harmodio Arias Cerjack. Desde la perspectiva de lo que debe ser el mejor interés para Panamá, esta oportunidad merece una valoración de su importancia específica y no debe ser sólo para informar los resultados y compromisos asumidos durante la realización de la X Cumbre Iberoamericana y expresada en la voluntad de todos los mandatarios asistentes. Esta coyuntura tampoco debe eclipsar las finalidades permanentes de la tarea diplomática. Corresponde ahora aprovechar al máximo la ocasión para perfeccionar los vínculos entre la sociedad estadounidense y la nuestra, y promover la relación en campos tan amplios como la vía interoceánica, el comercio, la cultura, el deporte, la ciencia, así como el mejor conocimiento de nuestra realidad por parte de los segmentos más amplios como de los más influyentes de Estados Unidos.
En medio de esa fluida circunstancia, el año 2001 debe producir un aumento de las visitas diplomáticas a EU y consolidar los mecanismos para deslindar el tema de la expansión y ensanche del Canal, y para incrementar nuestras exportaciones, particularmente de productos de calidad como son las frutas, la carne, los mariscos, las verduras y la madera.
En los años 70, una de las pocas cosas que se hicieron bien fue utilizar a los deportistas como embajadores culturales de nuestro país. "Mano de Piedra" Durán, Rod Carew y Laffit Pincay realizaron una tarea de difusión que consistía en revelar que Panamá era más que un Canal. Hoy día podemos asumir con claridad y seriedad que Panamá es el Canal. Si citamos hechos, lo hacemos para subrayar la idea de que los valores e intereses permanentes del país de los que se ocupan la diplomacia pueden desarrollarse incluso en coyunturas políticas controversiales. La realización de esas tareas en tales circunstancias no debe menoscabar por la simple razón de evitar ataques o críticas. Siempre existirán los agravios cuando se trate de navegar el barco de la República o cuando los intereses choquen con los poderes fácticos.
Afortunadamente, la lógica de la diplomacia puede volver a cumplirse en el caso de nuestra relación con nuestro amigo del Norte: dos sociedades seguirán relacionadas más allá de las circunstancias efímeras de los gobiernos.
En medio de esa fluida circunstancia, el año 2001 debe producir un aumento de las visitas diplomáticas a EU y consolidar los mecanismos para deslindar el tema de la expansión y ensanche del Canal, y para incrementar nuestras exportaciones, particularmente de productos de calidad como son las frutas, la carne, los mariscos, las verduras y la madera.
En los años 70, una de las pocas cosas que se hicieron bien fue utilizar a los deportistas como embajadores culturales de nuestro país. "Mano de Piedra" Durán, Rod Carew y Laffit Pincay realizaron una tarea de difusión que consistía en revelar que Panamá era más que un Canal. Hoy día podemos asumir con claridad y seriedad que Panamá es el Canal. Si citamos hechos, lo hacemos para subrayar la idea de que los valores e intereses permanentes del país de los que se ocupan la diplomacia pueden desarrollarse incluso en coyunturas políticas controversiales. La realización de esas tareas en tales circunstancias no debe menoscabar por la simple razón de evitar ataques o críticas. Siempre existirán los agravios cuando se trate de navegar el barco de la República o cuando los intereses choquen con los poderes fácticos.
Afortunadamente, la lógica de la diplomacia puede volver a cumplirse en el caso de nuestra relación con nuestro amigo del Norte: dos sociedades seguirán relacionadas más allá de las circunstancias efímeras de los gobiernos.