La función social de los medios
Pocos son los medios que, activamente, cumplen con uno de los propósitos para los cuales han sido creados.
Educar también es función de los medios de comunicación. Sin embargo, algunos de los programas de televisión que se presentan, noticias que se publican y la propaganda que se hace, nos dicen que el interés parece estar encaminado a lograr mayor sintonía de la radio y la televisión y captar más lectores.
Porque los empresarios, los dueños de los medios no son ignorantes, creo que como educadora lo que falta es buena voluntad para evitar la situación que se provoca.
Hay crisis en educación, desintegración familiar, inseguridad y lo que se está haciendo a través de los medios no contribuye a mejorar los problemas. Y no es que se responsabilice a los medios de toda la problemática actual, pero hay que aceptar que no se está cooperando para que ésta mejore.
La minimización de la mujer, el enaltecimiento del narcotraficante o del hombre infiel y desvergonzado son elementos que disuaden a nuestros jóvenes, aún inmaduros, de buscar en forma heroica los valores que tratamos de inculcar y practicar.
Programas que, lejos de inspirar conductas positivas, guían hacia la delincuencia y la perversión o ven justificadas estas acciones. Por otra parte, ¿qué ganamos con ver y escuchar cómo torturaron o mataron a tales personas?
Se debe conocer la situación del país, pero exacerbar el morbo no me parece justo ni correcto. Creo que en alguna medida, directa o indirectamente, se le hace propaganda al asesino que está enviando un mensaje a quienes se posesionaron de la mercancía.
Nuestros comentaristas radiales y de medios televisivos y escritos son gente instruida que conocen el uso del sarcasmo, la ironía y el sensacionalismo pero sobre todo el tono respetuoso y solemne con el que se debieran narrar noticias tan impactantes.
Todos los que hemos tenido la oportunidad de ir a algún país del exterior valoramos, en gran medida, este hermoso país donde hemos nacido, vivimos y quisiéramos morir.
No hay un país más grato, más hermoso y más cálido que el nuestro y debe ser el bienestar de los panameños el norte de nuestros periodistas.
Por nuestros niños y nuestra juventud ávida de información y afecto, ¡hagamos la diferencia!