La Fundación del Trabajo
Panamá es un país excepcional. Esta vez el ejemplo viene dado por el lanzamiento de un proyecto conjunto protagonizado por trabajadores y empresarios para certificar competencias laborales. Se trata de otro fruto de la Fundación del Trabajo que desde hace diez años ha venido permitiendo que los principales líderes del sector sindical y empresarial se reúnan alrededor de la misma mesa para analizar propuestas orientadas a resolver los graves problemas sociales que enfrenta Panamá.
En la Fundación no se habla de las diferencias que dividen a los sectores sino de las coincidencias que los unen. El primer acercamiento ocurrió como resultado de la experiencia traumática de la crisis económica y política vinculada a la dictadura y la invasión. En aquel momento los trabajadores y empresarios formaron un frente común que permitió que Panamá resistiera primero el bloqueo, y después el saqueo.
Desde entonces la Fundación del Trabajo ha sido ejemplo obligado en las reuniones internacionales de organismos como la Organización Internacional del Trabajo que lo califica como experiencia única en la región digna de ser imitada por otros países. Su modelo sigue siendo estudiado por todos los que manejan el tema de las relaciones entre los dos componentes del sector productivo, porque permite canalizar toda su fuerza a la solución de los problemas del desarrollo.
El Sistema de Normalización y Certificación de Competencias Laborales que acaba de iniciar la Fundación con la ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo y del Gobierno Nacional, permitirá reconocer habilidades y conocimientos para la ejecución de trabajos a través de normas establecidas en cada labor y de pruebas prácticas que demuestren la capacidad para cumplirlas.
Para el trabajador que pasa las pruebas, le significa el reconocimiento de sus capacidades para ejecutar el trabajo, independientemente si tiene una formación académica, lo que permite su integración a la fuerza de trabajo como especialista aunque no haya recibido educación formal. Para el empresario significa la posibilidad de confiar en el certificado otorgado porque éste va avalado por especialistas que confirman las competencias necesarias para efectuar el trabajo. En ambos casos se consigue educar para el desarrollo.
Esta demostración de que es posible lograr soluciones a los problemas sociales cuando trabajadores y empresarios se unen, nos llena de esperanza y nos anima a pensar que así como en el campo de la educación para el trabajo ya hay frutos concretos, de igual modo puede haberlos en el área de la seguridad social si nos unimos para salvar su principal institución.
Todos son cómplices, desde sus inicios han orquestado las maquinaciones de asaltar, robar, hurtar, matar, destruir. ¡Diablos de la patria¡ Se consumirán con sus legiones en el juicio divino al ser hallados culpables, y los veré consumirse, hollarse, en el fuego de la justicia, ya no terrenal, sino divina. ¿Será la Iglesia Católica capaz, ahora, de seguir excomulgando a estos pecadores libertinos, los redimirá un perdón, cuando su propia naturaleza los condena?. ¡Sálvanos Jesús!
*Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. Universidad de Panamá.
En la Fundación no se habla de las diferencias que dividen a los sectores sino de las coincidencias que los unen. El primer acercamiento ocurrió como resultado de la experiencia traumática de la crisis económica y política vinculada a la dictadura y la invasión. En aquel momento los trabajadores y empresarios formaron un frente común que permitió que Panamá resistiera primero el bloqueo, y después el saqueo.
Desde entonces la Fundación del Trabajo ha sido ejemplo obligado en las reuniones internacionales de organismos como la Organización Internacional del Trabajo que lo califica como experiencia única en la región digna de ser imitada por otros países. Su modelo sigue siendo estudiado por todos los que manejan el tema de las relaciones entre los dos componentes del sector productivo, porque permite canalizar toda su fuerza a la solución de los problemas del desarrollo.
El Sistema de Normalización y Certificación de Competencias Laborales que acaba de iniciar la Fundación con la ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo y del Gobierno Nacional, permitirá reconocer habilidades y conocimientos para la ejecución de trabajos a través de normas establecidas en cada labor y de pruebas prácticas que demuestren la capacidad para cumplirlas.
Para el trabajador que pasa las pruebas, le significa el reconocimiento de sus capacidades para ejecutar el trabajo, independientemente si tiene una formación académica, lo que permite su integración a la fuerza de trabajo como especialista aunque no haya recibido educación formal. Para el empresario significa la posibilidad de confiar en el certificado otorgado porque éste va avalado por especialistas que confirman las competencias necesarias para efectuar el trabajo. En ambos casos se consigue educar para el desarrollo.
Esta demostración de que es posible lograr soluciones a los problemas sociales cuando trabajadores y empresarios se unen, nos llena de esperanza y nos anima a pensar que así como en el campo de la educación para el trabajo ya hay frutos concretos, de igual modo puede haberlos en el área de la seguridad social si nos unimos para salvar su principal institución.
Todos son cómplices, desde sus inicios han orquestado las maquinaciones de asaltar, robar, hurtar, matar, destruir. ¡Diablos de la patria¡ Se consumirán con sus legiones en el juicio divino al ser hallados culpables, y los veré consumirse, hollarse, en el fuego de la justicia, ya no terrenal, sino divina. ¿Será la Iglesia Católica capaz, ahora, de seguir excomulgando a estos pecadores libertinos, los redimirá un perdón, cuando su propia naturaleza los condena?. ¡Sálvanos Jesús!
*Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. Universidad de Panamá.