La gasolina, ¡ qué burla!
El precio del petróleo ha seguido una tendencia bajista en las últimas semanas, influido en gran medida por el continuado fortalecimiento del dólar ante el euro y la merma en la demanda de combustibles en Estados Unidos.
Pero los precios de estos últimos no parecen mirarse en el mismo espejo en la venta al público.
Resulta incongruente que las autoridades se hayan cruzado de brazos ante los distribuidores a sabiendas que los precios del combustible son el principal factor inflacionario, pues, al bajar su valor debería incidir en el resto de la cadena.
Ya hubo una gran marcha que reclamó la Ejecutivo el alto costo de la vida, y si bien el Gobierno defiende su postura con una política de oferta y demanda, con el mismo respeto debería exigir a las gasolineras e intermediarios de la cadena de comercialización que ajusten sus precios a la baja.
El Ejecutivo conoce las interioridades de la compra/venta de combustible y futuros del crudo, pero pareciera una vil burla para el consumidor excusarse de su limitación en el mercado y justificar su rol al publicar los precios más bajos donde venden gasolina. Con el tráfico y el estado de las avenidas no es fácil llegar a esos sitos.
Es hora de que las autoridades nos comprueben que no existe una monopolización del mercado del combustible; que exija acato a los distribuidores en el manejo de los montos "sugeridos", y que imponga multas significativas, y no burlonas de 500 y mil dólares, para quienes roban cobrando un galón y despachan menos cantidad.