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La generación institutora de 1951


Llevamos "el todo por la gloria institutora" todos los días de nuestra vida profesional y ciudadana, muy a pesar que hace casi 50 años abandonamos físicamente, mas no espiritualmente, las aulas de este templo del saber. ¿Por qué esta aseveración? Muchas son las razones para recordar lo mucho que experimentamos en este Monumento Histórico que debemos respetar hasta el fanatismo.
Periódicamente no reunimos, en los últimos años, un grupo de compañeros de la promoción del año 1951, para recordar esos momentos placenteros, la mayor parte de ellos, otros difíciles en ese peregrinaje por esos salones, pasillos y patios del glorioso Nido de Aguilas.
Nadie nos nombró para organizar actos recordatorios de esa promoción; la espontaneidad que surgió de esa solidaridad bebida en el glorioso Instituto Nacional nos ha hermanado a lo largo de los últimos 50 años, principalmente a compañeras y compañeros como Evita Escala, Judith Ríos, Thelma Córdoba, la China Loque (Q.E.P.D.), Nando Restrepo, Sergio Rodríguez, Rolando Correa, Praca Bernal, Tony Miró, Carlos Lauchú, Choza Eisenmann, Ñatito Martinz, "el Químico" Villareral, Eulogio Puerta, Bembita Linares, últimamente el ingeniero Centella, Wilma Grueneel y Pepe Fierro.
Este grupo ha tomado la responsabilidad de mantener viva la llama institutora que nos forjó, pues si bien la Universidad nos dio un título profesional, el Instituto con sus maestros, nos formaron. Después de nuestras respectivas familias, el Instituto fue nuestro hogar y sigue siéndolo, pues como señala Waldo Emerson: "el que construye sobre ideas, construye para la eternidad".
Tuvimos verdaderos maestros nacionales y extranjeros, con gran vocación de servicio, tales como nuestro rector Magnífico Rafael Moscote, los hermanos Julio y Pablo Pinilla, Alberto Galimany, Pedro Campana, Chachi García, el profesor Villa Umbrales, Américo Valero, Doña Berta Zurita, Chichi Martín, Carlos Barba, Don Pedro Ayala y tantos otros que dejaron su presencia académica y espiritual a través de nosotros que fuimos la "Generación del Polio", porque casi no se celebra el acto simbólico 1950 y llevó a las autoridades de salud a prohibir todo tipo de aglomeraciones.
Nuestra ceremonia fue una excepción, tratándose del Instituto Nacional: Un acto casi a puerta cerrada; sólo estuvimos los graduandos, la representación del Ministerio de Educación, los directivos del plantel y maestros profesores consejeros. Estuvimos huérfanos del calor familiar y de amistades. Por eso y por mucho más debemos conmemorar con gran pompa el Cincuentenario de la Promoción 1951, los primeros egresados del Nido de Aguilas en cumplir 50 años de graduandos del calor familiar y de amistades. Por eso y por mucho más debemos conmemorar con gran pompa el Cincuentenario de la Promoción 1951, los primeros egresados del Nido de Aguilas en cumplir 50 años de graduandos en el próximo siglo XXI. Entre otras cosas, para un reencuentro con compañeros y compañeras de esa época, para recordar otros tiempos, otros modos de vida, muchas vivencias, pasadas; para dedicar un minuto de silencio a aquellos que se nos adelantaron en el viaje (más de una veintena).
En fin, aunque veinte años no son nada, como cantaba Gardel, cincuenta sí pesan algo y por deseo todos debemos hacer acto de presencia en los diferentes actos programados por aquellos tiempos que no volverán y para agradecer a Dios el estar reunidos nuevamente. A seguir viviendo con entusiasmo institutor, teniendo siempre presente que tan sólo somos "chicos grandes".
La Cena de Gala del Cincuentenario de nuestra Graduación tendrá lugar el 2 de febrero en el Hotel el Panamá a las 7:00 p.m., por lo que se les solicita a todos los graduandos de 1951 ponerse en contacto para su asistencia con los siguientes compañeros y compañeras (principalmente en las noches, excepto los jueves que es el día de reunión).

101 años de Panamá América

 
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