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La globalización y su trama


Más allá de las diversas manifestaciones de que ha sido objeto, el concepto de la globalización puede ser reducido a la libre competencia, mercado, libre cambio, incremento de exportaciones, privatizaciones, reducción del tamaño del Estado, etc. La cesación del mundo bipolar con la caída de la Unión Soviética, que había caracterizado a la mayor parte del siglo XX, aceleró e intensificó la expansión y entronizó, en el terreno económico, al neoliberalismo, originario de los años 30 y 40, desempolvado y reinstalado como "la divina pomada" o "verdad revelada."
Algunos aplicados en asuntos económicos que estudian la transición entre uno y otro sistema emiten los siguientes interesantes conceptos explicativos que pretendemos reproducir, para la consideración de los apreciados lectores, en un apretado sumario: "Antes, más allá de las sinceras y altruistas preocupaciones sociales de gobiernos y empleadores, dicen algunos ilustrados en asuntos económicos, por las condiciones de vida y trabajo de la población en general había un interés egoísta de ambos en mantener cierto poder adquisitivo de la población. Los trabajadores y la población nacional eran "el mercado" de la industria nacional que procuraba -con la ayuda del gobierno-, sustituir importaciones. Se prefería la producción nacional a las importaciones y toda clase de razones económicas valederas se proporcionaban. El poder sindical y las concepciones ideológicas predominantes reforzaban esta alianza circunstancial entre capital nacional, trabajadores y Estado. En cambio, en el nuevo sistema de economía globalizada, de libre comercio internacional y de "sustitución por importaciones", de buenas a primeras se viró la tortilla totalmente hasta el punto de que ni el empresario capitalista, ni el gobierno que aplica políticas económicas neoclásicas tienen ya interés en mantener el poder adquisitivo de su población, ya que ella es cada vez menos su mercado, dado que éste se encuentra cada vez más fuera de las fronteras. Para incrementar las exportaciones (productos más baratos), se sacrifica a la población local con salarios reducidos y condiciones laborales paupérrimas, es decir, se desdeña en perjuicio de la población del país."
"La globalización de la economía aleja toda estructura limitada por las fronteras nacionales. Ser local en un mundo globalizado es una minusvalidez. La movilidad del capital y de las comunicaciones ha producido una compresión del espacio-tiempo en tal medida, que bien podría hablarse de un fin de la geografía con bastante más propiedad y menos frivolidad que del pretendido fin de la historia. Hoy, en el mundo globalizado, las elites son móviles y de comunicación instantánea, o no son elites. Y todo esto ha dado una ventaja tremenda al capital sobre el Estado y sobre el trabajo, ya que la movilidad casi instantánea de que hoy disfruta el capital, contrasta con la necesaria localización del Estado nacional y la cultural localización del factor trabajo que por razones humanas, familiares y económicas, es infinitamente más sedentario y arraigado que el capital. Así, la globalización contribuye a que el poder político sea cada vez menos autónomo y que, en general, los contrapesos nacionales pierdan parte de su eficacia; entre ellos, el Derecho del trabajo y la acción sindical".
"Naturalmente, este proceso va acompañado de una ideología legitimadora, que tiende a privilegiar al capital sobre el trabajo. La competitividad de la empresa en el mercado global se convierte en el bien supremo al que se subordinan los demás. Los intereses individuales son más valorizados que antes, mientras que los colectivos tienden a perder prestigio. La solidaridad pasa de moda y el egoísmo tiende a ser considerado como un motor del progreso. La eficacia comercial justifica los medios. El Estado de bienestar, que había cumplido una función de contención del comunismo y de promoción del consumo nacional, ya no es considerado como necesario. El Derecho laboral y la acción sindical pueden ahora, ser vistos como obstáculos al desarrollo de la libre empresa. Por lo demás, en la medida en que las nuevas tecnologías siguen sustituyendo mano de obra, los trabajadores van siendo menos necesarios y disminuye su peso en la economía y la política. De todos modos, llama la atención la entronización del empresario, precisamente en el momento en que fracasa en su función social: la de generar empleo. Recuérdese que la denominación de empleador, que identifica a la parte empresaria en las relaciones de trabajo, quiere decir el que da empleo, el que emplea a otro, o sea, dador de trabajo."
No es cuestión de oponerse al capitalismo en sí mismo, pero sí al "fundamentalismo" del libre mercado que supone abolir todo mecanismo de decisión colectiva para imponer la supremacía del mercado por encima de todos los valores sociales y políticos. Hay que elegir entre la autodestrucción o el ascenso a otro peldaño en nuestra escala evolutiva, por medio del despertar a estados de conciencia y formas de convivencia con el prójimo, firmemente asentados en valores universales del espíritu como la verdad, el respeto, la justicia y la solidaridad.
En lugar de alimentar falsas esperanzas corresponde hablar de frente. La verdad quema y puede ser repelida por muchos. No se trata de cambiar el precio de la actual situación ni a demandar limosnas para una sobre vivencia subhumana. Se trata de decir la verdad. Y es mentira que se pueda salir de la actual depresión y dar respuesta duradera a la desocupación, los salarios miserables, la marginalización masiva, la decadencia social y cultural intolerables, con cualquier variante de intervención del Estado en la economía.
Es menester, por consiguiente, decir las cosas como son, la verdad como primera y principal arma de combate y que la clase política gane votos con mentiras: El Fondo Fiduciario para el Desarrollo no nos pondrá a flote, apenas si constituirá un leve atenuante en la crisis por la que atravesamos. Sólo la aplicación de medidas económicas integrales serán las que nos permitirán rectificar el rumbo, pero lo primordial es la voluntad política de hacerlo y es allí, precisamente, donde radica nuestra mayor carestía, pues la clase política panameña piensa en todo menos en los intereses colectivos.
Obaldía III señaló que se han presentado casos en la periferia de la ciudad (Arraiján), debido a la migración de personas de áreas de Darién o indígenas de Bocas del Toro. Afortunadamente, dijo, el Ministerio de Salud actúa inmediatamente y los combate. Pero a pesar de ello, la amenaza de que se implante dentro de la ciudad existe.

Gracias a sus 14 años de esfuerzo y dedicación como científico, Obaldía III se ha ganado un subsidio por concurso para su trabajo investigativo. Compitiendo con otros investigadores de países como Tailandia, Perú, Colombia, Estados Unidos y Europa, logró que el Instituto Walter Reed de Investigaciones Medicas del Army en Washington DC (WRAIR), y el Naval Medical Institute of Research, Washington DC, aportaran 2.7 millones de dólares para financiar sus investigaciones.
De igual forma, por concurso, obtuvo el financiamiento de un millón de dólares del Instituto Nacional de Salud (NIH), de Bethesda, Maryland. Así, en total, las investigaciones que lleva a cabo desde 1996 tienen un financiamiento de 3 millones de dólares.
Señaló que este es un gran logro para Panamá porque es muy difícil para un investigador latinoamericano conseguir fondos internacionales, sobre todo, de esas instituciones.
Actualmente, está trabajando con un grupo de expertos australianos y norteamericanos con el objetivo de lograr un financiamiento de un millón de dólares del ejército australiano.

El entrevistado indicó que si un investigador panameño trata de sobrevivir de fondos panameños, sólo va a conseguir, probablemente, la infraestructura, pero no el dinero para financiar el proyecto en sí.
Sentenció que para que un investigador pueda subsistir en Panamá y convertirse en principal en un proyecto, además de buscar financiamiento exterior, deberá llegar a una madurez, tener varios contactos internacionales y publicar artículos.
Señaló que Panamá no puede pagar los salarios de los investigadores, y es por ello que hay limitantes para poder competir en el ámbito internacional. En su caso, sus ingresos parten de los proyectos que lleva adelante.
Destacó que, aunque falta mucho para lograr que Panamá sea un país dedicado a las investigaciones, es esperanzador que se está avanzando, por lo que hizo un llamado al Estado para que vele por seguir ese camino.

101 años de Panamá América

 
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